THE MAGIC NUMBERS – RUNAWAY

THE MAGIC NUMBERS - RUNAWAYNo encuentro la inspiración para contaros lo siguiente. La banda sonora que uso para dar forma a mis palabras no ayuda mucho hoy. Veréis el porqué.

En todo el tiempo que llevo haciendo mis pinitos como crítica musical (es poco, todo hay que decirlo), todavía no me había encontrado en el brete de valorar negativamente el nuevo disco de un grupo al que admiro. Pero es que, sinceramente, me ha decepcionado. Eso pasa por crear altas expectativas alrededor de un disco, de un grupo, de lo que sea. Funciona en todo en la vida. Así que procurad no hacerlo y esperad, simplemente.

Me duele el alma decirlo, pero me da la sensación que The Magic Numbers han perdido la magia de sus trabajos anteriores, y sí, aunque suene a broma sus números  ya no son tan ‘mágicos’.

Todo comenzó en 2005 cuando publicaron su primer disco. Rápidamente sedujo a la crítica británica, pero sobre todo, atrajo fulminantemente a los amantes del pop azucarado y con toques vintage, que disfrutamos como enanos. La receta contenía todos los condimentos altos en glucosa que tanto nos gustan. Se trataba de un disco que este cuarteto de Londres, formado por dos parejas mixtas de hermanos, elaboró con ternura. Y se notaba en cada nota, por la alegría, la espontaneidad, la calidez y la fragilidad impresas en él. El primer trabajo de los ‘Numbers’ era, en definitiva, y aunque no sea un calificativo demasiado literario, muy ‘mono’. Ponía de buen humor. Así pues, este cuarteto de hermanos encontró su propia fórmula del éxito ya que aportaban algo al panorama musical que para entonces era nuevo, o mejor dicho, sacaron del altillo y quitaron el polvo a un estilo musical en desuso entonces y al que volvieron a poner de moda, pues su sonido tenía grandes reminiscencias retro. Hubo incluso algún valiente que se atrevió a comparar al nuevo grupo con los míticos The Mamas and the Papas.

Así pues, el primer disco de The Magic Numbers no dejaba indiferente a nadie, y nos dejaba éxitos como Forever LostLove’s a Game, temas que incluso nos hacían bailar como Long Legs o nos ponían de lo más tierno y romántico como lo hacen Love Me Like You o I See You, You See Me. En definitiva, una ópera prima que ya hubieran querido para sí muchos grupos noveles.

A pesar de todo, éste se convirtió en un arma de doble filo. El diamante que tanto brillaba y que creó altas expectativas alrededor de este grupo joven pero con tendencia a lo añejo podía llegar a cortar si lo afilabas demasiado.

Y así llego su segundo trabajo, no mucho después. En 2006 publicaban Those the Brokes. Pero el globo comenzaba a deshincharse. Ya dicen que el segundo disco sirve para consolidar a un grupo y que es la prueba de fuego más temida, pues es bien cierto es este caso. Y en su segundo trabajo, los ‘Numbers’ quizá se precipitaron y tan solo ofrecieron más de lo mismo. Eso no gusto demasiado a los críticos. Lo monótono cansa y escuchar su disco era, canción tras canción, un acto rutinario, un tanto pesado. A pesar de ello encontramos temas nada desdeñables en Those the Brokes como: This is a Song, Take a Chance o Undecided. Nada nuevo que, para los que estábamos emocionados todavía con su primer disco, no nos desagradó. Pero más de lo mismo puede llegar a empachar y más, si hablamos de pop dulzón como sólo The Magic Numbers saben hacer.

Y así llegamos a la actualidad, a su último, nuevo, flamante y tercer disco publicado el pasado mes de junio. Un disco en el que, aparentemente y así lo dejan entrever ‘subliminalmente’ en la portada del mismo, quieren dejar huella. Pero lejos de conseguirlo, logran el efecto contrario y así, su Runaway, título también fruto de la casualidad, o no, ha pasado bastante desapercibido, cual fugitivo. La prensa tampoco le ha prestado mucha atención. A pesar de que han contado con la colaboración de Robert Kirby, que ha trabado para, entre otros, el mismísimo Elvis Costello.

En definitiva, los Magic aquí no lo son tanto y se vuelven pesados y cargantes en algunas canciones. Un disco un tanto aburrido, que no está a la altura de los dos discos anteriores, sobre todo del primero. Igual soy yo que me estoy volviendo cada vez menos tolerante a la glucosa, pero este trabajo, demasiado largo, todo hay que decirlo, no aporta nada nuevo y, mal que me pese, nada bueno. La verdad es que lo he reescuchado varias veces, por intentar darle alguna oportunidad, pero el resultado siempre es el mismo. Temas que no están mal del todo pero que no acaban de arraigar. Y disco, al fin y al cabo, que acaba con un I’m Sorry. El que pronuncian ellos con buena intención y el que pronuncio yo también con la misma buena intención por esta crítica a los Magic Numbers que estoy convencida que, a la próxima, aunque ya he dicho, no debo crearme expectativas, creo, lo harán mucho mejor.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 5,5/10