THE FELICE BROTHERS – CELEBRATION, FLORIDA

Bastan diez segundos de este Celebration, Florida para darse cuenta de que los tiempos están cambiando para el clan de los Felice. Viejos guardianes de las esencias norteamericanas, sus primeros discos dejaban ese regusto a The Band y al rock de raíces, y no sólo por la copia más o menos calcada de la voz de Bob Dylan que atesora Ian Felice. Sin embargo, los hermanos de New York parecen haberse aburrido de su música de carreteras y diligencias a lo John Ford.

Alguno me dirá que, a toro pasado, es fácil entonar eso de ‘ya te lo avisé’, pero echando un oído a Yonder Is The Clock, su anterior trabajo, se vislumbraba ya el agotamiento de una fórmula que parecía desgastada y desbocada hacia no se sabe dónde. Lo que ninguno nos esperábamos es que los hermanos Felice pasarán de su sonido western a una especie de anarquía sonora en la que sus viejos acordeones y violines se alían con beats electrónicos y sintetizadores de los años ochenta.

Una mezcla que les lleva por lugares tan insospechados como el rap (Fire at The Peagant) o el funk bailable (Ponzi). Una especie de monstruo de múltiples cabezas en en el que las baladas acústicas llenas de polvo (Dallas, Best I Ever Had) y las máquinas de ritmos (Container Ship, Back in The Dancehalls) conviven como si fueran compañeros de toda la vida. Si hace unos años los neoyorquinos se asemejaban a una de tantas bandas revival del country-folk añejo, hoy se desprenden de la etiqueta a base de temas como Honda Civic.

Un triple salto mortal con tirabuzón incluido que lejos de tirar por la borda todo lo conseguido anteriormente nos descubre a unos Felice Brothers con ganas de dar guerra, de buscar nuevos caminos a su música. Quien pensara que estos hermanos se iban a tirar toda la vida en el porche trasero cantándole a Texas, Arizona y al whisky se debe haber llevado un buen fiasco. O una buena sorpresa, según se mire, pues cuando su carrera parecía abocada a convertirse en una reliquia, vuelve a renacer de la mano de la experimentación y el jugueteo electrónico.

Lo cierto es que pocos grupos han sido capaces de reírse de su propio pasado como lo hacen The Felice Brothers en este Celebration, Florida. Los perfectos amish de la música de la última década han descubierto la civilización y la tecnología, e incapaces de estarse quietos se han lanzado a probar las múltiples posibilidades que un estudio de grabación les ofrece. Hasta llegar a un tema como River Jordan, en el que la banda norteamericana parece alcanzar todo aquello que llevaba buscando desde hace años: fuerza y emotividad a raudales en un final que te lleva a las estrellas.

Mientras el sonido americana se extiende como la última moda del indie, el clan Felice se divierte a base de ramalazos ochenteros y beats analógicos. Y sin perder la cara al country-rock de sus antepasados, a la épica rural de historias de caminos y norias de carnaval. Hank Williams debe estar revolviéndose en su tumba.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7’5/10