THE DRUMS – PORTAMENTO

THE DRUMS - PORTAMENTODespués del grandioso debut que The Drums tuvieron con su disco The Drums (2010), en el que incluían temas de su primer EP Summertime (2009), muchos estábamos ansiosos por oír su siguiente trabajo. Este tipo de situaciones son un tanto peliagudas, y se puede hablar de muchos casos en los que ha pasado de todo, pero básicamente, los resultados suelen ser:

 

a) Segunda parte del anterior con peor calidad (con frecuencia, hecho deprisa y corriendo agobiados por productores y demás) Ejemplo: Cease to Begin (2007) de Band of Horses

 

b) Segunda parte del anterior con buena calidad (siguen en su estilo a su ritmo), Ejemplo: Room on Fire (2003) de The Strokes

 

c) Destellos de innovación a través de algunos cambios en su estilo, con calidad variable. Ejemplo: Origin of Symmetry (2001) de Muse o Pop (1996) de Los Planetas. Y aquí añadimos Portamento (2011) de The Drums.

 

La pertenencia al grupo c (clasificación personal y resumida, ya que hay casos extraños y excepciones que confirman la regla) me parece irrefutable, ya que su identificación al oírlos es inmediata, a pesar de que su guitarrista Adam Kessler dejara la banda en 2010. Es decir, su estilo lo han conservado, pero hay matices que lo diferencian del anterior. El más abundante es una melancolía o dramatismo que antes estaba del todo ausente. Algunas canciones como el single de presentación que sacaron previamente, Money, de lo mejorcito del disco, tienen un punto de tristeza no sólo en el tono y el ritmo, sino también en las letras. Por ejemplo, este mismo tema empieza diciendo: “Before I die I want to do something nice” (antes de morir quiero hacer algo bueno), y algunos de los títulos como Hard to Love (Dura de querer), I Don’t Know How to Love (No sé cómo querer), Please Don’t Leave (Por favor, no te vayas), siguen esta tendencia. Y si a esto añadimos que el estilo surf tan evidente en The Drums no esté ahora tan marcado, al igual que los coros o silbidos con los que tanto adornaban las canciones, aún hacen que suenen menos juguetones.

Otro factor que llama la atención es el matiz ochentero que antes estaba presente, pero no de modo tan explícito como en este disco. Una de las canciones más representativas de esto es How It Ended, estupenda, y aunque suene de lo más ligera y alegre, la letra está cargada del tinte taciturno general del disco. Continuamos así con If He Likes It Let Him Do It, siniestra de principio a fin y cuyo estribillo hace que Send Me an Angel (1983), de Real Life, me venga a la cabeza de modo irremediable. Este parecido estriba en los arreglos generales, algo a lo que The Drums han prestado más atención a través de una producción más cuidada que en el anterior y, sin duda, gracias al enamoramiento confeso por parte del cantante Jonathan Pierce hacia su recién adquirido sintetizador.

En algunas, como en Searching for Heaven o In the Cold, se han propasado tanto en la experimentación como en el pesimismo permanente, pero es imposible que el disco entero sea fantástico, al igual que es tan, tan difícil no compararlo con el anterior.

Innegable que en él hay temas buenísimos, como Book of Revelation, Days, What You Were, y los ya mencionados anteriormente, pero ya sea por el ausente factor sorpresa o por una excesiva comparación con lo ya producido, no podemos decir que sea tan bueno como el anterior.

Ellos mismos declararon que van a acercarse más a la electrónica. Tal vez ahí esté su cambio radical que empieza aquí y quizá se consume en su próximo trabajo.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10