THE CRIBS – IN THE BELLY OF THE BRAZEN BULL

THE CRIBS - IN THE BELLY OF THE BRAZEN BULLThe Cribs se vuelven honestos. El trío británico abandona cierta frescura para centrarse en historias más cercanas a sus protagonistas. “Nunca me ha gustado la honestidad, aunque en este álbum ha llegado el momento de utilizarla para contar historias que nos han pasado”. La confesión de Ryan Jarman es la mejor carta de presentación de este In The Belly Of The Brazen Bull. Dejado atrás la etapa del mito de los Smiths, Johnny Marr, The Cribs vuelven con un largo en el que se atreven con casi todo; desde el acústico hasta su tradicional post-punk, pasando por el indie más convencional. Y todo ello lo hacen con un disco simple, con poco postureo y con apuestas arriesgadas.

La familia Jarman ha depurado al máximo su sonido. Y no es de extrañar porque al mando de la producción ha estado ni más ni menos que Dave Fridmann, un tipo que ha trabajado con Nirvana, Flaming Lips, Ok Go o Weezer. Su mano se deja ver en algún que otro arreglo a lo largo del disco y el resultado es más que interesante. A pesar de ello, esperaba un nuevo trabajo aún más descarado y combativo tras las declaraciones de la banda en pleno directo en Glastonbury donde venían a decir que la actitud de las bandas indie es un problema mayor que el calentamiento global.

Su disco es una recopilación de aproximaciones actuales al punk desde diferentes vertientes, con el sello inconfundible de la banda, aunque sin llegar al paroxismo del género original. Glitters Like Gold es el himno indie del álbum. Una pieza delicada con mucha guitarra melódica y arreglos sofisticados. Una canción que suena a tiempos mejores sin movernos del sofá. El single Come On, Be A No-one cumple con la pretensión de honestidad del LP. Un tema muy Cribs que eleva su distorsión por encima de la media del disco y que, además, tiene una actitud y un ritmo chulescos que me han atrapado sin remedio. Jaded Youth mantiene la línea marcada por Come On, Be A No-one de post-punk sin nada que esconder. Anna tiene ese toque tierno que se supone que deben tener los artistas y que los demás usamos para engatusar a alguna desgraciada fémina. No soy muy partidario de las “lentas”, aunque en un disco con tantos recovecos hay sitio para todo.

A lo largo de este álbum te vas a encontrar con saltos continuos de emociones y ritmos. I Should Have Helped es una muestra de lo que The Cribs puede hacer sin electricidad, aunque si me dais a escoger yo me quedo con Uplight. Me parece una de las muestras de post-unk más electrizantes (sin caer en mojigaterías)  de los últimos años. Una joya dentro de 14 buenos temas. Otro tesoro oculto es Back to the Bolthole, su distorsión melódica viene acompañada de una distorsión nostálgica de la voz de Ryan que resulta muy intensa. Para recuperarse de este tema nada mejor que Chi-Town, una canción que bordea el punk californiano pero que da un toque festivo muy necesario al álbum.

Un disco para escuchar sin agobios, a tu ritmo. Cuando una banda deja de lado sus pretensiones de estrella y se enfrenta a la honestidad de la que comenzamos hablando esta reseña, se produce un efecto rebote que te hace disfrutar de un LP, sin necesidad de prestar atención a su género. Si este In The Belly Of The Brazen Bull te seduce la primera vez, le entregarás tu alma.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10

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