THE BREEDERS – ALL NERVE

Abordar un nuevo trabajo de una banda tan mítica como The Breeders, es siempre un trabajo de riesgo. Ya sabemos que salvo Invisible Man o Cannonball, la banda de Kim Deal, no ha sido una banda de crear hit-singles, sino de darnos temas áridos y discos densos sobre los que ir volviendo de vez en cuando.

Siempre hay que volver a The Breeders para seguir descubriendo nuevos matices en esos guitarrazos y en ese bajo percutor, marca de la casa. Y la tónica sigue en este All Nerve, sucesor del lejanísimo Mountain Battles de 2008, y retorno con la formación del trabajo más mítico del grupo, Last Splash, es decir, Kim, Kelley, Josephine Wiggs al bajo y Jim MacPherson a la batería.

No, no vamos a encontrar lo que había en Pod, ni mucho menos lo que había en Last Splash, pero sí que vamos a encontrarnos a la versión madura y consciente de su talento, de lo que era la banda en 1993. Y eso, es un lujazo. Como todos sabemos, madurez siempre implica un ligero paso atrás en la inmediatez de las composiciones y un gusto por la reflexión y la introspección. Eso significa que All Nerve, no es como el título podría indicar, un disco enérgico y frenético, sino que abundan los medios tiempos y esa clásica dupla tan noventera de calma-tormenta en la que era la voz afilada de Kim, acompañada por una linea de bajo penetrante, la que sobresalía y se rompía con la aparición de esos guitarrazos que nos sacaban de esa atmósfera oscura que tenía más de post-punk que de pop. Ahora más matizada.

El disco se abre con Nervous Mary, un tema resumen del sonido de la banda y que marca los puntales de lo que nos encontraremos en el conjunto del disco. Un tema que empieza suave para ir volviéndose más rudo y áspero hacia el final del tema, y que nos lleva hacia Wait in The Car, que podría estar en cualquier trabajo de Sleater Kinney o Bikini Kill y no desentonaría en absoluto en Pod. Puro punk-rock que toma su energía de saber jugar con los guitarrazos en el momento justo. All Nerve, el tema que da nombre al disco, es un tema que suena plenamente a 1993, pero con un punto menos de caña, lo que le hace mucho más interesante.

El quinto tema, Walking with a Killer, tras unos Metagoth y Superwoman, que siguen la tónica más Breederiana, da paso a una interesante transformación sin abandonar la esencia. El tema mencionado, baja pistones y nos presenta un tema lento, con mucho de la Velvet en la construcción de la atmósfera de guitarras y en el que la batería va marcando un paso lento y cadencioso. Howl at the Sun iría también en esa línea, pero con la clásica guitarra machacona sobrevolando toda la canción mientras un punteo aparentemente anárquico la dota de matices. Y de aquí hasta el final, sólo roto tal vez por Skinhead #2, The Breeders apuesta por temas mucho más lentos y atmósféricos, tal vez un poco monótonos, escuchados dentro del conjunto del disco, pero que no son para nada malos aunque tampoco realcen la totalidad.

All Nerve es un notable disco de retorno, si puede llamarse así a la discografía de una banda que está en un continuo hiato. Una en el que la mítica y el culto a una formación sobre la que muchos crecieron, ha sabido dejar paso a la madurez y no buscar la energía de los 20, sino la madurez mental de los 50 sin caer en crisis de mediana edad ni en envejecer prematuramente repitiendo fórmulas agotadas.

 

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