THE AFGHAN WHIGS – DO TO THE BEAST

Tras 16 años de silencio, vuelve una de las bandas más fuertes del panorama del rock en los años 90. Greg Dulli y John Curley se metieron como si no hubiese pasado el tiempo en el estudio de Josh Homme (QOTSA), que parece haberse convertido ya en el capo del rock alternativo de este siglo, ya que por sus manos pasan todas las bandas relevantes de la actualidad, y dieron a luz Do To The Beast, una de esas vueltas a las que uno no sabe cómo reaccionar.

Últimamente, estamos presenciando muchas reuniones de bandas importantes de los 90 con grabación de música nueva (Pixies, My Bloody Valentine, etc…), y en realidad el resultado no siempre es positivo, algunos salen airosos y otros tocados por la edad o tratando de hacer exactamente lo mismo que antes acaban por no convencer, así que el reto es saber si The Afghan Whigs se han convertido en un buen vino estando casi 16 años en la bodega.

Si hablamos del sonido en general del disco, resulta bastante coherente, tiene varias canciones destacables y varía, y no acaba siendo una búsqueda excesiva de la fórmula exacta. Los de Ohio se han dejado influir evidentemente por el rock actual, mostrando distintas influencias dependiendo de cada tema, pero sin renunciar a su característico estilo, que además siempre está presente con la voz de Dulli. A pesar de eso y de la coherencia general del álbum, destacaría que uno no sabe bien qué está escuchando, ya que dentro podemos escuchar incluso hits, aunque en algunos momentos se pierde sentido buscando ganar adhesión por parte del oyente. Llegamos a escuchar bombos de house entre punteos al más puro estilo Mumford and Sons, para volver inmediatamente a la sequedad de las guitarras eléctricas y elementos de la electrónica más escondidos y menos poperos, como bien harían Nine Ich Nails.

Las canciones más destacables del disco son, a mi parecer, Parked Outside, que es un hit de rock como el que harían los Arctic Monkeys, o los propios Queens Of The Stone Age, a base de guitarrazos y pequeños crescendos con punteos en los momentos exactos; Algiers, que resulta acertada aunque no pegue con las anteriores ni las siguientes; y sobre todo la combinación de Royal Cream y el gran ritmo de  I Am Fire, que resulta muy adictivo, con una genial transición entre ambas.

A los redactores nos queda siempre parte de culpa al hablar de discos así, ya que no sólo debemos tener en cuenta cómo es el nuevo material, sino también contextualizarlo respecto a la situación pasada en la que la banda componía y cómo entra en su trayectoria. Si es por esto, el álbum no resulta del todo coherente, ni dentro de la historia de la banda ni en el panorama actual de su estilo, pero a pesar de ello Dulli es un genio y tiene grandes momentos de lucidez que hacen que no sea un ejercicio olvidable, ni odioso para los fans de la banda, pero sin hacer mucho ruido tampoco.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10

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