SWANS – TO BE KIND

Swans dejaron el listón muy alto a finales de 2012 tras publicar The Seer, un magnífico trabajo que cosechó excelentes críticas y que, de alguna forma, reinventó la conjugación de su música en un panorama musical donde los grupos se tenían que instruir en lo más indie para sobresalir. Pero Swans, por aquel entonces navegando por un difícil momento musical (que obviamente aún prosigue), supieron seguir con su línea y tan solo dar una pequeña vuelta de tuerca para conseguir mantener el público y el respeto de la crítica de su lado. Nada de reinvenciones. Nada de hypes. Nada de tonterías. Solo evolución. Michael Gira respetó -y respeta-, por encima de todo, aquel Stay Here que abría las puertas de su triunfante carrera musical. Y aún a día de hoy, en cada una de las canciones que presenta este nuevo álbum, To Be Kind, podemos escuchar los ecos de aquellos ochenta que nos dicen que aún siguen ahí. Con toda esencia de aquel post-punk, gothic-rock y atmósfera industrial. Aunque ahora, de forma mucho más experimental.

Y a todo esto aboca To Be Kind. Con canciones de cinco, siete, ocho, y hasta más de treinta minutos de duración, los de Nueva York nos permiten asomar nuestra cabeza a su corazón. Su música ha evolucionado con formas más artísticas hacia las mismas sombras de su interior, descubriéndonos sus inquietudes y sus placeres. Las voces (con las innumerables colaboraciones) recitan más que cantan, describen más que construyen y dialogan más que penetran. Todos los elementos, desde las percusiones a los indefinidos ruidos de cuerdas, elaboran una base que sirve como fundamento para explicar alguna cosa. En Some Things We Do, por ejemplo, parece que se nos estén negando las imágenes de la película que estamos viendo (o más bien tan solo escuchando). En nuestra cabeza se construye una escena, hasta una secuencia en un espacio, con unos personajes y con un tono concreto. Y es que este nuevo trabajo, en concordancia con sus últimos discos, podría funcionar perfectamente como la BSO de cualquier película. Y digo de cualquier película porque cada canción aboca de una forma distinta a unas emociones distintas. No obstante, el tono siempre es (y aquí nos llega la reminiscencia de los ochenta y los inicios de Swans) oscuro, gótico e incluso me atrevería a decir peligroso. Porque este es el aire que se acaba respirando en cada canción de To Be Kind. Empieza la melodía de un piano, o la fragilidad de una cuerda, o el entusiasmo de un riff para acabar consolidando una canción con un rumbo muy definido hacia un punto muy concreto. Los gritos acaban cogiendo el poder de la pieza y la emoción empieza a ir in crescendo hasta reventar.

Pero todo esto no es nada que no sepamos ya. La fórmula de Gira viene siendo la misma desde hace ya unos cuantos discos, pero resulta ser efectiva y un tanto particular. Opino que no es nada constructivo dar más importancia a la originalidad que al resultado final, y que la experimentación tiene que ir ligada a un buen resultado final para poder ser elevada y mitificada. Por esa razón, pienso que lo que hacen Swans es material de primera. Incluso este disco. Porque lo que algunos denominan experimentación, en sus discos no es más que introspección, y la originalidad queda totalmente eliminada de su diccionario ya que no les aporta absolutamente nada. To Be Kind, con su última y homónima canción, nos deja ganas de más; porque durante los más de ciento veinte minutos nos deja intimar con cada nota y cada ruido de sus composiciones, que vienen directas de los conflictos de sus creadores para llegarnos con más potencia aún en nuestras cabezas, y construir un imaginario casi cinematográfico.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS 9/10

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