SWANS – The Seer

 

Uno de los discos más impactantes del extinto 2012 fue The Seer. En parte por lo extremo de la propuesta, ajena al resto de propuestas de otras bandas, la mayoría de la cuales seguían el patrón del indie, pop o el rock más o menos disfrutable, pero The Seer también tiene calidad musical insultante, un mezcla entre rock pesado y repetitivo compuesto por ruidos y sonidos de una variedad de instrumentos, poco protagonismo de las vocales y unas canciones sin un ápice de respiro.

Desde el 1982 cuando nació la banda, formada por Michel Gira y secundada por Jarboe (también compositora, teclista y vocalista de la banda), y fundada en el más estricto campo del underground, ha sufrido una disolución y un regreso. La banda volvió en 2010 sin Jarboe pero con una fuerza inusitada. Y lo menos esperado, una respuesta de público que ha transcendido lo que se podría prever.

The Seer sigue siendo Gira en estado puro, quizás con menos limaduras y una producción más cuidada, pero su imaginario retorcido sigue ahí. Todas sus ideas sobre la vida, el sexo, la negación del individuo y la oscuridad más absoluta de la existencia permanecen, pero musicalmente perfeccionadas. La experiencia es un grado.

El álbum es un LP doble. El primer disco se nos presenta con Lunacy, sin concesiones que nos abre la puerta en puerta de par en par para lo que nos espera, la incomodidad.  La sigue Mother Of World sin apenas letra y con un mantra rítmico. Parece que esta primer parte del trabajo está centrada en la canción que da nombre al disco, The Seer y la siguiente The Seer Returns, sumando las dos 40 minutos y compuestas como un viaje instrumental al fondo de la alma humana y las adicciones. Y es que en el fondo, se puede ver este trabajo como una extensa banda sonora sin película.

Curiosamente, el segundo disco se nos abre con Karen O de Yeah Yeah Yeahs cantando, y parece que la luz se filtra por la ventana. Pero no nos engañemos, los ritmos cambian, pero unas campanas abren el tema Avatar que nos puede recordar a los Dead Can Dance, otros oscuros. Esta canción es un paradigma de la forma de entender la música de Swans, un crescendo donde la composición va aumentando en intensidad, como la catarsis que busca el propio Gira para sobrepasar sus demonios personales. Para él la música es un exorcismo y por esos sus composiciones son una extensión de él mismo. Entrar en este universo implica trabajar The Seer o cualquier entrega de su discografía, y evidentemente, el que este trabajo guste o no depende del oyente, de su estado de ánimo, de su afinidad, o de lo que busca en la música. No es un disco para dejar de fondo, sino para escuchar.

Independientemente de gustos personales, este trabajo es una obra maestra; la conjunción de la musica como expresión artística de las ideas personales va íntimamente ligada como en pocas ocasiones se ha visto. No es el post punk primigenio donde la actitud pasaba por encima de la calidad musical en la mayoría de ocasiones, es la excelencia musical al servicio de un ideario.

“The sun fucks the dawn” (A piece of sky)

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 9/10