ST. VINCENT – ST. VINCENT

Tras la publicación en 2012 de Love This Giant junto a David Byrne, Annie Clark, más conocida como St. Vincent, se ha atrevido de nuevo con un disco en solitario. El reciente trabajo homónimo de la artista de Tulsa sigue en su línea habitual, con tintes electrónicos y acercándose más al pop. Resulta ser un trabajo mucho más accesible y festivo que sus primeros discos, caracterizado por el gran entramado de diferentes sonidos que hacen que los 40 minutos que dura el álbum se esfumen.

La propia portada del disco es una analogía de lo que ha conseguido con este trabajo: alcanzar el trono. Es curioso el cambio radical que ha dado, desde aparecer con una expresión indiferente y con su pelo castaño natural en la portada de Marry Me (2007), hasta estar ahora en un gran trono, con el pelo plateado y con un vestido propio de una reina. Es una clara declaración de intenciones acerca de su nueva actitud. Todas las canciones que componen St.Vincent están teñidas de un halo funk, que podría venir dado por su anterior colaboración con David Byrne. Eso sí, siempre manteniéndose fiel al pop y a las disonancias que son el sello característico de la artista desde su primer trabajo Marry Me.

St. Vincent comienza con dos auténticos temas rompepistas. Con los sintetizadores como eje central, Rattlesnake y Birth In Reverse se tratan de dos canciones pegadizas que ya nos introducen a lo que nos encontraremos a lo largo del álbum. Sin embargo, también encontramos temas más tranquilos; baladas que, a pesar de su base electrónica, consiguen transmitirnos tranquilidad. Como ejemplo de esto encontramos Prince Johnny o I Prefer Your Love, dedicada a su madre. También está presente la faceta crítica en St. Vincent. En temas como Digital Witness, Clark expone su desconfianza en relación a la privacidad en las redes sociales. Sin embargo, también recurre a temas más comunes como el amor como Bring Me Your Loves. En general, se puede resumir este trabajo en la necesidad de Annie Clark de rellenar cualquier momento de silencio con su música, ya sea mediante sus impecables agudos (Severed Crossed Fingers) como con disonancias arrítmicas imposibles (Every Tear Disappears).

A través de St. Vincent encontramos mucha más seguridad en una artista que ya lleva acumulando años de experiencia. Ya no necesita demostrar sus capacidades musicales como multiinstrumentista, sino simplemente deja fluir su capacidad creativa sin sobrecargas. Podemos hablar de una radicalización de su música, aunando diferentes influencias y consiguiendo un resultado perfecto.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8,5/10

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