St. Vincent – MASSEDUCTION

Nuestra puntuación

8

Quinto álbum de Annie Clark bajo el sobrenombre de St. Vincent, un trabajo con un buen recibimiento en general y con una gran producción a la espalda. La artista ha hecho varios cambios con respecto a lo que nos tiene acostumbrados y esa apuesta es digna de mención, pues si el intento de igualar (o incluso superar) a un predecesor ganador de Grammy hubiera sido más de lo mismo… La denominada por muchos como la “Bowie femenina” vuelve al panorama musical, streaming y tiendas de discos con más de una docena de pistas nuevas y casi tres cuartos de hora de música tras una peculiar portada.

Masseduction prometía “sexo, drogas y tristeza” y eso es lo que contiene en su interior, un desastre en estado puro que abre la puerta a la sátira con una elegancia tal que consigue que se quede corto durante su escucha. Tal elegancia no dista de la fuerza necesaria que St. Vincent ha querido mostrar con instrumental y letras. El pop clásico mantiene la línea barroca de la cantante y eso, por desgracia, hace que se disfrute, pero no sea excepcionalmente memorable. Pocos temas son dignos de tararear y eso ha de tenerse en cuenta y no tantos son los que innovan en la escena actual. Con esa premisa asumida como punto de partida lo demás es sólo sentarse y disfrutar, lo que para muchos será sin duda una apertura a la cabeza de Clark y que no durarán en repetir por buena experiencia.

Los ritmos constantes, los sintetizadores graves y un estilo que no podría definirse como pop ni rock, sin definición fija, abren el disco con temas como Hang On Me. Por otro lado, los loops abundan en otros como Pils o el homónimo Masseduction. El triste y desgarrador Happy Birthday, Johnny a medio tracklist baja el tempo de todo el proyecto durante sus tres minutos y no lo remontará hasta Fear The Future, la novena pista. La aparente melancolía llena el final del álbum, los últimos tres temas así lo reflejan y concluyen el proyecto con una sensación agridulce.

Sin duda las mejores canciones son las de apertura y un par escondidas en la mitad, las demás suenan a experimentación y declaración de intenciones, no tanto a algo memorable que haga recordar el álbum a los más melómanos. Lo liviano no es sinónimo y lo fácil de escuchar tampoco, Masseduction es, sin duda, un gran proyecto que hay que sentarse a escuchar y que no pretende convencer a quien la música contemporánea le es un hobby pasajero.