SPIRITUALIZED – SWEET HEART, SWEET LIGHT

SPIRITUALIZED - SWEET HEART, SWEET LIGHTLo que demuestra el señor Jason Pierce con este trabajo (y a lo largo de su carrera) es que no existe arte sin conflicto, sin dolor. Este disco navega en una liturgia entre el arrepentimiento y la esperanza. Una fusión entre blues, gospel, arreglos de cuerda y pop. Una forma muy artística de aconsejar sin pretensiones a su hija de 12 años, que participa de forma brillante en este misal. Un consejo ofrecido con música que trata de demostrar que hay algo, dentro o fuera de nosotros mismos, que perdona y olvida las ocasiones perdidas en nuestra vida.

En el fondo, este es un disco que busca la redención de su artista a través de la espiritualidad que le ha guiado en su vida musical, no siempre en la personal. Es hora de hacer, de nuevo, cuentas con uno mismo de noches de drogas y fama, de pérdida de tu mujer a manos de Richard Ashcroft, de enfermedades que truncan tu destino. Sin duda, un disco sobre el que edificar tu nueva Iglesia.

Pocas veces vemos a un artista reconocer errores propios y transformarlos en un canto al perdón, a las segundas oportunidades. Para ello, ha vuelto a echarse sobre sus hombros toda la responsabilidad creativa. Se trata de un proyecto personal, directo, proveniente de las entrañas de Jason Pierce, dejando la sensación de que si fuera posible no necesitaría ningún músico más, excepto la colaboración de su retoña. Los anteriores discos de Spiritualized dejaron tan buen sabor de boca que muchos creyeron que este Sweet Heart, Sweet Light no podría superar la obra de arte en la que se convirtió Songs in A&E. Se trata de discos muy diferentes pero igualmente valiosos. Lo último de Spirtitualized es un disco de madurez, muy vivido y cargado de experiencias. Un LP que da esperanzas sin caer en la falsa modestia ni en divismos. Un ejercicio de gospel “psicodélico” que podría ser utilizado en las iglesias del siglo XXII como salmo.

Si algo recorre este disco de principio a fin es un cierto optimismo existencial no exento de inconformismo y dolor. El álbum avanza a través de un coqueteo entre el gospel y el blues menos purista, enriquecidos con coros melódicos y muchos arreglos de cuerda que le confieren un aire sofisticado y elegante. Y todo ello le convierte en un disco pop brillante.

Sin duda, la canción más inspiradora de este discazo es Mary, un blues barnizado de siglo XXI que encierra un lamento interno que conmueve. No obstante, el tema más trasgresor del disco, y quizás más desubicado dentro del estilo general del mismo, es I Am What I Am, un guiño de Pierce al blues-rock más sucio, donde muestra una chulería introspectiva que le sitúa en mi Olimpo personal. Y hablando de riffs pegadizos, Headin´ For the Top Now deja intuir una guitarra arriesgada debido al exceso ornamental que la rodea, pero que convierte a esta canción en una de las mejores del álbum rematada con la voz melodiosa de la señorita Pierce Junior. No obstante, el single más evidente es Hey Jane, una explosión pop refinada a través de adornos corales con una carga pesimista arrolladora. El resto del disco es bastante uniforme reflejando un paroxismo extremo entre dulzura, melancolía y esperanza. Freedom, Little Girl o Life Is a Problem son buenos ejemplos de esta línea marcada, aunque probablemente sea Get What You Deserve la pieza clave de este Sweet Heart, Sweet Light.

Discazo indiscutible de un nivel musical muy por encima de la media y con unas reflexiones más que interesantes acerca de la vida, la victoria y la derrota. Una preciosidad adornada con arreglos sofisticados, coros angelicales y que, en el fondo, se trata de una alegoría gospel y actual de lo que supone vivir al límite. Gracias, señor Pierce, por sus consejos, son de gran ayuda.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8.5/10

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