SLEIGH BELLS – REIGN OF TERROR

Ambiente de concierto para el principio del último disco de Sleigh Bells. Reign of Terror comienza con toque heavy y voz de Mickey Mouse, después todo se vuelve hardcore, como para celebrar  y recordar que la electrónica que plantean los estadounidenses no sería lo que es si antes no hubieran existido estilos como rock and roll duro. Tras este True Shred Guitar que abre el disco, nos encontramos con un ensayo que nos mete de lleno en el disco: Born to Lose. Esta expresión la han usado desde Bruce Springteen -en ese Born in the Usa- hasta Steppenwolf -en el clásico Born to be wild-. Nacido para perder es un título poco ambicioso para un tema poco practicado con el fin de que resulte casual. Con la segunda canción de este segundo larga duración –el de debut fue Treats en 2010- queda claro que este trabajo es la continuación lógica del primero.

Crush es para mí una de las mejores piezas que componen el embrolloso puzzle de Reign of Terror. Esas voces, los golpes, el ruido…una descripción del nombre; cambios a tonos más graves, con acordes menores para llegar a lo triste; aunque siempre con la voz de Alexis Krauss para dulcificar el palo. Más tranquila, aunque con esa atmósfera chillwave –recordad que yo soy un poco “anti-eso”- es End of the line: pop de tres minutos y medio con mucho Casio de fondo, canción –con frases que arrancan y desaparecen para dar paso a otras en un tiempo mínimo- que puede servir de sorbete e intermedio en mitad de una noche gris, mientras los platos cambian de dueño.

Los de Brooklyn, encabezados por Derek Edward Miller, comenzaron este disco con esto. Demasiado prometedor. El quinto tema, Leader of the Pack, continúa en la línea de los anteriores, aportando poco más que esos “disparos interestelares” que a mí sí me gustan, pero que creo tendrán más de un enemigo.  Mucha expectación para este álbum que iba a salir el 14 de febrero, pero que al final apareció el 21. La siguiente es Comeback kid –con más disparos, aunque esta vez guitarreros, que a mí me gustan más-. Y si por algo destaca en aportación este LP de la banda es ese especial uso del instrumento de las seis cuerdas, doblegado en esta ocasión a la distorsión y al antojo de Sleigh Bells.

En Demons, protagonizada por una guitarra –la imagino de flecha-, batería y voz, se hace un llamamiento a los sentimientos, especial paradoja para un trabajo demasiado sintetizado, algo que contrasta en profundidad con un especial intento de “naturalización” con el abuso de una guitarra eléctrica. Road to Hell es otra referencia a lo infernal, lo oscuro y lo siniestro, que se ve de nuevo dulcificado –humanizado- en esta balada interesante y tan pop, uno de los temas que más convencen del trabajo.

You Lost Me es el tema más largo del disco, y además supone un ligero paréntesis antes de la recta final. Pero es también una interesante aportación siguiendo la línea de Road to Hell, una canción con la que, creo, disfrutaría el cantante Javier Álvarez. El discreto –y muy bien integrado- fraseo de guitarra, calienta motores para que Never Say Die nos inyecte optimismo y, ¿por qué no?, ganas de adelantar posiciones hasta llegar a la undécima y última canción, D.O.A., que sintetiza el espíritu del disco de una manera que se acerca a la épica y recuerda que los golpes de guitarra y las repeticiones son los protagonistas. Una repetición que, igual que la portada del disco –dos zapatillas, una de ellas desatada y manchada de rojo-, recuerda que el clon idéntico muchas veces no existe.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 6/10

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