Shinova – Volver

Nuestra puntuación

8

7

Después de tres álbumes publicados pasando por la autoedición y un sello estatal, los vizcaínos dan el gran salto a Warner Music para presentar su cuarto álbum. Volver es un disco que sigue la línea del anterior, pero regalando ya algunos temas impecables, que pueden convertirse en indispensables, y que calan hondo desde la primera escucha gracias a sus melodías épicas y momentos que alcanzan una explosión sonora espectacular. El grupo sabe manejarse muy bien en las estructuras in crescendo, como demuestra en su mayor hit, Doce meses, que culmina bien arriba con ese épico “seguro que ahora hay menos luz”.
Cuidada combinación de guitarras, elementos electrónicos y unas letras que nos inyectan buenas dosis de optimismo con versos como “mucho peor la indecisión que el arrepentimiento” ( El país de las certezas ), “olvidamos los consejos, los prejuicios y los miedos (…) vivimos cada instante como si el siguiente no fuera a llegar” ( Para cambiar el mundo ), “todo se reduce a este momento, lo demás ahora da igual” ( Volver ), “si vimos sombras es que hubo luz” ( Qué casualidad ) o “no tengo mucho tiempo para gastarlo en el pasado” ( Tengo ).
Shinova saben contextualizar el “carpe diem” en unas canciones de ritmos vibrantes, una buena instrumentación y en un letrista, Gabriel De La Rosa, que es un maestro. Eso se muestra claramente con la historia de Doce meses, primer single adelanto de este disco, muy poética y emotiva contando la historia del año del maravilloso desastre… También en Para Cambiar el Mundo un single perfecto el que fuera segundo adelanto del disco, la muestra idónea de esas melodías épicas en in crescendo, porque aunque empieza lento, al final alcanza una enorme explosión sonora. Y seguimos con los singles, el tercero del disco, Qué casualidad, es un tema más calmado pero con una continua intensidad en la percusión, cuidados arreglos de guitarra y sintetizadores que junto a la voz de Gabriel, transmiten mucha esperanza “si vimos sombras es que siempre hubo luz”. Como último single llegó, con toda la fuerza del rock indie actual, la frenética Niña Kamikaze.
Pero la bienvenida al disco nos la da El país de las certezas, uno de esos temas perfectos como carta de presentación por la fuerza en las guitarras, la constancia rítmica y el aumento de intensidad en los estribillos. Volver, en cambio es un medio tiempo semiacústico pero de una belleza sobresaliente, “todo se reduce a este momento, lo demás ahora da igual”. En A Treinta Metros, otra canción para saltar y bailar, destaca de nuevo la incansable base rítmica y un elemento, el piano, un retrato de la sociedad actual, de adictos a las redes sociales, todo el día conectados sin prestar atención a las cosas verdaderamente importantes, como la belleza total de Viajero, delicados arreglos de cuerda y de piano le aportan una especial emoción y un aire muy vivo, alcanzando aún cotas mayores en El combate del siglo un corte que aunque comienza lento en seguida va ganando intensidad, hasta llegar seguramente al punto álgido del álbum. La urgencia vuelve a hacer acto de presencia, esta vez con Ser espiritual y en Tengo, dónde las revoluciones siguen presentes, “que siga el baile hasta que mi cuerpo no dé para más”. Y llegamos a La Ciudad Dormida, el final del camino, un tema íntimo que comienza casi desnudo solo con voz y piano, pero que va ganando en emoción a medida que los coros e instrumentos se unen. En ella nos cuentan el final de una relación, ese momento en el que todo acaba, “ya no hay resquicio de magia”, pero si ganas de volver a escuchar el álbum…
En general un disco de rock refinado a su estilo, capaz de llegar a mucha gente. Es el álbum más redondo de la banda, el mejor producido, con mayor pegada, y con el que siguen con una evolución tranquila, aunque muy sólida. Si siguen perfeccionando su fórmula, logran aplicarla en todos sus temas y absorben correctamente las variadas influencias que reconocen, añadidas a la emoción y la fuerza que ya desprenden, tendremos con Shinova una banda de sonido y de personalidad únicos.