SAN FERMIN – SAN FERMIN

Bajo este curioso nombre (inspirado, sí, en lo que todos pensamos, las famosas fiestas de Pamplona) se presenta el proyecto del compositor norteamericano Ellis Ludwig-Leone junto con los cantantes Allen Tate, Jess Wolfe y Holly Laessig, estas dos últimas pertenecientes a la banda Lucious. Ludwig-Leone estudió composición junto al compositor Nico Muhly, conocido por su colaboración con Antony and the Johnsons, Sufjan Stevens o Grizzly Bear. Toda una base de conocimiento que, junto a su formación clásica, saca a relucir con un estilo totalmente personal en su álbum de debut, una brillante y deliciosa propuesta de pop barroco sin fronteras.

¿Qué encontramos en sus canciones? Aparte de muy buenas voces, bastante experimentación y muchos elementos de inspiración clásica, nos topamos principalmente con melodías delicadas y una producción cuidada hasta el último detalle. Porque nuestro hombre no escatima en usar diferentes instrumentos de cuerda y viento para darle el toque evocador que busca. Y todo ello sin ataduras, dotando a los temas de soltura y libertad, de espacio para la improvisación, revistiendo con gusto y elegancia las bonitas melodías con mil elementos que les proporcionan una riqueza sonora y musical que resulta extraordinaria en la música moderna. Todo un festival de sonidos, melodías y armonías para escuchar con atención y sin perder ni un detalle.

Lo que resulta aún más extraordinario de todo el conjunto es que, estando todo tan cuidado y perfilado, las canciones consiguen con todos sus elementos empaparnos por completo, imbricarse con nuestro estado de ánimo y hacernos partícipes de su sonido. Recogernos en los momentos más íntimos, desahogarnos en los más épicos, relajarnos en los más tranquilos y ambientales. Toda una amalgama de sentimientos y sensaciones en las que navegar y perderse por un tiempo ilimitado.

Empezar con una canción como Renaissance es toda una declaración de intenciones, casi un compendio de lo que albergan el resto de canciones. Una introducción vocal tranquila que se deja acariciar por dos dulces violines antes de dejar paso a un estribillo en la que los coros de las dos cantantes estallan y finalmente los instrumentos se unen para acabar de darle el carácter épico y rítmico de cara al final. Una canción intensa y cambiante como casi todas las que podemos encontrar en un álbum altamente heterogéneo, en el que encontramos cosas tan diversas como canciones cercanas al folk como Methusaleh, melodías ligeras de corte clásico como Oh Darling, otras más rítmicas  como Torero, varias piezas experimentales como The Count y su preludio At Night, True Love o delirios épicos llenos de desahogo y delicadeza a partes iguales como es esa delicia que es Sonsick, la que se podría considerar como la pieza central y clave del conjunto, el gancho, el tema que nos deja con ganas de más, el que primero nos atrapa y nos enamora.

Si una cosa define principalmente todo este conjunto, sin duda es su originalidad. O, al menos, la sensación de no encontrar nada que suene igual en el panorama musical. Por mucho que la voz de Allen Tate nos recuerde inevitablemente a la de Matt Berninger e incluso algunos ritmos asincopados de las canciones nos evoquen también a su banda, finalmente debemos reconocer que estamos ante algo diferente y que insufla un cierto aire fresco al universo pop de nuestros días. Y no sólo eso, sino que reivindica la complejidad formal y musical sin miedo a la experimentación, siempre con mucha elegancia y saber hacer. Dando lugar a una pequeña joyita que quizás no sea apreciada por todos pero que hará las delicias de todos aquellos que gusten de las instrumentaciones, el riesgo, los sonidos clásicos dándose de la mano con el pop, las voces bonitas y cuidadas; o simplemente de los que busquen algo nuevo y diferente. Vale la pena probarlo.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 9/10

Escúchalo aquí: