RYAN ADAMS – ASHES & FIRE

RYAN ADAMS - ASHES & FIREDurante años, la crítica musical se ha nutrido de mitos y leyendas, de historias de héroes y caídos que prometían jugosos relatos. Artistas como Ryan Adams han hecho las delicias de los tabloides con sus continuas idas y venidas dentro de una carrera, que hace dos años parecía finiquitada. Y ello a pesar de que nuestro protagonista apenas rozaba los 36 años. Sus constantes problemas de salud y su temperamento errático terminaron por explotar en ese 2009 en el que Adams decidía dar por finalizada su aventura junto al grupo que le había acompañado durante los últimos cinco años.

Una decisión que, mirada con distancia, no ha podido ser más beneficiosa para el genio del que un día fue considerado la gran esperanza del country-rock. Si su trayectoria durante la época con The Cardinals terminó siendo irregular (encadenando discos notables como Jacksonville City Nights o Cold Roses, con otros claramente obviables como Orion), su regreso a la soledad compositiva no puede empezar con mejor pie. Situado de nuevo en el centro de la escena, el artista hace de su guitarra y su voz el eje desde el que encadenar su vuelta a la vieja patria, es decir, al folk más clásico y melódico. Sin duda, el Ryan Adams de Ashes & Fire nos recuerda al tímido chaval de Heartbreaker, al que quería comerse el mundo con Gold, al que nos cautivó en Cold Roses.

Reducido su lenguaje a la mínima expresión, las referencias de su nuevo trabajo apuntan directamente a la sencillez de la británica Laura Marling, según palabras del propio artista. Y así, con la inglesa convertida en musa, al cantante le basta y le sobra con dos viejos amigos para completar el cuadro de Ashes & Fire. En primer lugar, Norah Jones, encargada de hacer los coros y tocar el piano en temas como Come Home. En segundo, Benmont Trech, teclista de los Heartbreakers de Tom Petty y colaborador de Adams desde los tiempos de Gold.

Un leve apoyo que no hace sino agrandar la sencillez de temas como Kindness, Chains Of Love o Lucky Now. Canciones que convencerán a los seguidores del Ryan Adams más cantautor, e incluso a aquellos que aún se pasean por la discografía de Whiskeytown, su banda de los noventa. Reposado y calmado el tormento de los últimos años, sólo nos queda disfrutar de un artista que regresa al camino que le vio nacer, sin caer por ello en un simple ejercicio de nostalgia o auto-compasión. Un Adams radiante y feliz que se reencuentra después de casi dos décadas que le encumbraron como estrella de la música americana y que terminaron por lanzarle a la esquina del ring, exhausto de su propia capacidad creadora.

Ashes & Fire supone una auténtica demostración de que hay vida tras el incendio. “With cool and silvery eyes and a heart that was fit for desire” canta un renacido compositor, que encuentra en los arreglos de viento y los pianos de corte clásico el lenguaje perfecto para sus letras cargadas de amor y vitalidad. I Love You What I Don’t Know What I Say es un claro ejemplo de este romanticismo casi adolescente que llena las palabras de Adams. También Dirty Rain, que nos se sumerge en una lluvia llena de complicidad. Aunque si existe un corte que merece ser elevado por encima de los demás es Do I Wait, en el que guitarra y voz se funden en un final que parece conducir hacia las estrellas. Una canción esta que gana con cada escucha, hasta convertirse en una de las mejores composiciones del artista hasta la fecha. Y eso en una trayectoria que incluye trece álbumes en la última década son palabras mayores.

Sin duda, los amantes de la ‘americana’ estamos de enhorabuena. El hijo pródigo ha vuelto. Ese que amenazó con dejarnos huérfanos hace un par de años y que hoy vuelve a demostrarnos que hay Ryan Adams para rato a base de lo que mejor sabe hacer: componer canciones.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7,5/10

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