RUSOS BLANCOS – SÍ A TODO

RUSOS BLANCOS - SÍ A TODOMe acerco a este disco con tiento, con cierto respeto. Se trata de un álbum debut, pero el grupo Rusos Blancos lleva varios años en la trinchera, resistiendo. Además, muchos de sus componentes tienen currículums que tirarían hacia atrás a muchos de los “nuevos indies” que florecen a diario en el panorama español: hay componentes de Nixon, La Costa Brava, Templeton, etc. De aquí viene mi respeto, y mi inmensa curiosidad, así que abro la puerta, los dejo entrar, y de repente sucede una especie de extraño viaje en el tiempo que me lleva a aquellos primeros días de indie español, a aquellas primeras formaciones, graciosas, irreverentes, divertidas, algo ñoñas, poco comprendidas: desde La Buena Vida hasta los Fresones Rebeldes, pasando por muchos otros que abrieron la brecha del independiente nacional.

 

No puedo evitar recordar aquel “cassette” (sí, entonces todavía los usábamos) que me grabó una compañera en COU con una selección de canciones “indies“, palabreja de la que por entonces yo desconocía completamente el significado. Vuelvo a aquellos primeros años de la edad adulta, a aquel empezar a formar un criterio musical y a aquel descubrir senderos que por entonces estaban todavía completamente inexplorados. Es una sensación agradable, dulce, pero también algo sospechosa. He aquí la sospecha: ¿cuántas veces nos equivocamos en la adolescencia? ¿Corremos el riesgo, volviendo a ella, de volver a equivocarnos? ¿Cuántos grupos nacieron y al final se quedaron vacíos de mensaje, de sentido, fueron solamente humo? Pero la sospecha desaparece solamente escuchando el disco completo tres veces.

 

En primer lugar, ellos mismos reconocen que (Todo es tan) teenager, y puede que ahí esté la clave de esta banda con nombre de cóctel de sobremesa y la clave de este trabajo debut. El viaje a la adolescencia que nos sugieren es más voluntario que involuntario, y volvemos a esos días para recuperar la inocencia, la música que se nos antojaba siempre fácil, las letras que parecen un relato a un amigo de lo que te ha pasado esa tarde, el costumbrismo de pasillo de instituto… Pero los que escriben, los que componen y los que cantan no son inmaduros. En primer lugar, ya lo decía al empezar, por sus “antecedentes”, en segundo lugar, porque sus edades son variopintas pero ninguno de ellos es púber ni lo pretende, en tercer lugar, porque las letras no son las mismas que aquellas con las que algunos despertamos musicalmente.

Tras las melodías sencillas, las rimas facilonas y las frases sin pretensiones estamos todos esos que fuimos adolescentes (y acaso inocentes), pero se nota que la experiencia ha labrado el fondo sobre el que se apoyan. Ahora ya somos capaces de identificarnos con el Hombre enamorado, deprimido ante la crisis hipotecaria, ahora ya sabemos qué se siente cuando de verdad le dices a alguien eso de “por favor, no te cases con él” (Tus padres, tu novio, tú y yo), ahora ya tenemos un feedback personal, un inventario de experiencias. Podríamos habernos quemado en el intento, pero algunos apostamos por el buen humor. Y con esto sí que puedo resumir lo que es en realidad este disco: una apuesta por el buen humor y la simplicidad pese a las idas y venidas. Ya no es aquel “pop candy” con el que nos despertamos, pero endulza lo que nos sucede, sucedió y, por suerte, sucederá. Que sigan, pues, sucediendo más discos de Rusos Blancos.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7.5/10