Rusos Blancos – Museo del Romanticismo

Nuestra puntuación

8

7

Museo del Romanticismo es la vuelta de Rusos Blancos al pop de guitarras y grandes coros y estribillos pegadizos, aunque aportando arreglos de la reciente incursión en territorios más electrónicos y bailables con Crocanti, el EP que lanzaron el año pasado. La banda permanece fiel a su estilo pero sin acomodarse. Como siempre, nada convencionales musicalmente, sorprendiendo en su discografía, corta pero intensa, compuesta por dos álbumes largos Sí a todo (2011) y Tiempo de nísperos (2013) y dos EPs Hijo único (2012) y Crocanti (2015).
En Museo del romanticismo, su tercer álbum, suenan como nunca en su pop tan personal, y siguen atreviéndose con todo y sin complejos. Este no es un conjunto historias románticas, para nada. Siguen contando capítulos de cosas ‘parecidas’ al amor…
El álbum es una continuación muy natural, tanto por temática como por sonido, pero también es un disco con algunos cambios en la creación. Después de probar la autoedición, vuelven a una discográfica, I*M Records ( Dorian, Poncho, Los Pilotos…) y Elisa Pérez (Caliza) ha cedido la batería a Pablo Magariños, aunque sigue ligada al grupo, haciendo coros y el grafismo. Y lo más notable, es la mayor participación de Javier Carrasco Betacam, en la composición de las canciones sumándose a Manuel Rodríguez. Betacam mejora las melodías y los grandes arreglos de teclados hacen las canciones más redondas. Queda a los mandos de la producción, Joaquín Pascual, metido en el ajo desde el primer momento. Con él -reconoce la banda-, adoptaron un sistema de trabajo que nunca habían utilizado con ningún otro productor, haciendo muchos encuentros previos, muy implicado desde la misma construcción de las canciones y llevando al grupo a grabar el disco a los estudios Río Bravo en Valencia, con Xema Fuertes como ingeniero.
Museo del Romanticismo contiene unas letras más oscuras y dramáticas, que hablan de problemas de pareja, de relaciones desequilibradas y abocadas al fracaso, soledades, miedos, y muchas historias de cama.
El primer adelanto del álbum fue Una excusa diferente, cuenta una de esas historias y musicalmente representa claramente ese pop guitarrero, con los mejores coros de Elisa, algo que ya es santo y seña de la banda ¿La letra? Sin rodeos, “No hay manera elegante de decirlo: no es que te eche de menos, echo de menos follar contigo”. Este single promete convertirse en un éxito más de su repertorio, al igual que el segundo en ver la luz, Insuficiente que con un ritmo muy pegadizo también habla de lo complicado de ese tipo de relaciones de ‘casi amor’, “Entra la luz del día por la ventana, y lo de anoche estuvo bien pero ahora sobras en mi cama”. En la línea de mayor presencia electrónica destacan Cada vez más cadáver y No soy esa clase de hombre, una rareza para una historia de ‘cuernos’ en la cual Manuel se lanza incluso a rapear.
Volvemos a comprobar que Manuel Rodríguez es un letrista sin tapujos, en lo que se refiere a hablar de sexo, con o sin amor, entre adultos de cualquier género y edad. “La vida es un sinfín de eternos sinsabores, muchos por confundir los polvos con los amores” cuentan en Damas de la nobleza. Pero hasta el título de esta canción  ya demuestra que este último disco también es un buen repertorio de frases más sutiles, de esas que nos gustan tanto memorizar, ”Tú duermes, yo preparo el desayuno, tostadas para dos, reproches para uno” dice en el mismo tema; “Me pierdo cada vez que estás fuera, hoy cualquiera puede servir, y cualquiera es cualquiera” en Sabanas nuevas; ”Más difícil que perdonar es aceptar que te perdonen” en Más difícil todavía, otro de los grandes temas, muy redondo, con muchas capas y ligeros subidones de intensidad.
Mas directas o no, nos siguen contando y cantando historias imperfectas, repletas de errores y decepciones, verbalizando sentimientos y situaciones que hemos podido vivir. Pero a diferencia del primer disco, en el que había una vocación de cantar a comportamientos y costumbres, ahora dan mayor profundidad a los personajes de esas historias. Contadas en primera persona y casi siempre de forma dramática, como en Ansiolíticos y lubricantes, un buen ejemplo de dependencia hacia una persona y el miedo a estar solo.
Pero, lírica al margen, estos Rusos Blancos demuestran en este álbum, más que nunca, su abarcamiento total del pop. Encontramos similitudes con Bravo Fisher!, Doble Pletina, Francisco Nixon, La Costa Brava o sus parientes musicales más cercanos, Templeton.
Museo del romanticismo es una exposición para visitar al completo y admirar todos los temas, ya que se complementan y proporcionan un viaje por los recovecos más oscuros de las relaciones interpersonales. Un disco que atrapa y entretiene desde la primera escucha. Un paso más en la evolución de esta banda con un pop de creación muy personal, pero que puede gustar a cualquiera, y esperemos que así sea! Que con su incorporación al sello I*M Records, se haga posible ese mayor alcance mediático que les corresponde.
Ellos afirman que es muy seguro, que en futuros trabajos, volvamos a escuchar sonidos más electrónicos, como en Crocanti. Pero de momento lo que podemos confirmar es que estamos ante el disco más redondo, elegante y dramaticamente realista del grupo.