ROSIE THOMAS – WITH LOVE

ROSIE THOMAS - WITH LOVEUn repaso a la trayectoria de Rosie Thomas, que acaba de romper un silencio discográfico de seis años si omitimos ese exquisito disco navideño de versiones que publicó en 2008, ofrece diversas lecturas, dependiendo de la perspectiva, pero en cualquier caso será siempre conmovedor. Todo lo que rodea a esta dama, en realidad, desde su aniñada estampa hasta su incomprensiblemente escasa repercusión y culminando con su bellísima voz invita al estremecimiento y la solidaridad. Comenzó el siglo, con poco más de veinte años, anudando varias gargantas con esa hipnótica Parking Lot de Damien Jurado, donde su voz refulgía de una manera muy llamativa, y, sobre todo, con su debut, When Were Small. Resultaría difícil encontrar una obra musical que, entre otras cosas, rindiera pleitesía a la infancia más escandalosamente emotiva que esa tarjeta de presentación, una maravilla de folk iluminada por canciones que se te cosían al corazón desde prácticamente la primera escucha, con un sentido de la delicadeza, la sutileza y la evocación que desarmaban, con unas interpretaciones vocales y unos paisajes de guitarra y piano llenos de una hermosura fuera de lo nornal, pura melancolía, pura ensoñación. Un crítico, muy acertadamente, la bautizó como la hija bastarda de Tori Amos y Mark Lanegan. En efecto, la dulzura de la primera y la tenebrosa sensibilidad del segundo se habían conjugado a la perfección.

Jamás, y a lo largo de los siguientes años, alcanzaría esa excelencia, aunque anduvo cerca en el también inolvidable If Songs Could Be Held, lanzado en 2005. Obras inocuas y etéreas, cantos a la intrascendencia, mientras, copaban listas de éxitos y preferencias de los gurús del indie y el underground. El mundo es un lugar frío e injusto, terriblemente absurdo, y obviamente la música no escapa a la sinrazón. Thomas seguía a lo suyo hasta que un trastorno en la glándula tiroides le obligó a dejar de luchar por su carrera para hacerlo por su salud, por su vida. Afortunadamente, parece haber dejado atrás el percance, y, lamiendo llagas y entonando aleluyas, ofrece al mundo With Love, un disco que suena a celebración de la vida y el amor. Podía haber optado por zambullirse en los abismos del dolor y la agonía grabando un disco apocalíptico mientras atravesaba el trance, y quién sabe si su inspiración se hubiera disparado como tantos otros y otras que han alcanzado su cénit artístico en sus peores momentos vitales, pero nuestra protagonista prefirió esperar y cantarle a la victoria y a la superación. Y el resultado es un disco estimable, a ratos precioso, aunque irregular, con luces y sombras, tal vez el menos certero que haya grabado hasta la fecha junto al anterior (These Friends Of Mine).

El disco, imaginamos que en consonancia con la agitada vida de Thomas en los últimos años, presenta un amplio abanico de niveles, de inspiración. Over The Moon, por ejemplo, es con toda seguridad la canción más prescindible que haya grabado nunca, con esos irritantes coros, esa higiénica y blandita producción, esa sensación de complacencia hacia el oyente medio. Back To Being Friends es otro corte, por ejemplo, demasiado reiterativo y asequible para ser de Thomas. Otros dejan un poso escaso como Really Long Year. Pero, en mitad de estos deslices, se erigen como soles otras composiciones que recuerdan que nos encontramos ante mujer que marca diferencias, que en última instancia trasciende, que emociona, que afecta, que toca entrañas, que importa, que lo tiene. Se agradecerían, pese a todo, más guitarras, más austeridad, más atmósfera taciturna, más cercanía definitivamente a When We Were Small. Pero, en fin, en cualquier caso resultaría insensato ignorar temas como Like Wildflowers o 2 Birds, diminutas gemas; Two Worlds Collide, donde confirma poseer una voz sobrecogedora, o ese espléndido cierre llamado Sometimes Love, tal vez el único momento donde aparca esa incómoda tendencia a la sobreproducción que exhibe el álbum y nos muestra sus entrañas al desnudo, con un simple piano acompañando sus plegarias y confesiones, y acercándose a esa Rosie Thomas de comienzos de siglo que nos endulzó la juventud y nos recordó, humedeciéndonos los ojos, lo que dejábamos atrás, lo que sucedía cuándo vivíamos y no sobrevivíamos como ahora; cuando, en definitiva, éramos pequeños.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 6 /10