REGINA SPEKTOR – WHAT WE SAW FROM THE CHEAP SEATS

El imperialismo cultural americano ya se puede apuntar otro tanto. La niña virtuosa de Moscú sigue dando lecciones de creatividad y sensibilidad en la otra orilla del telón de acero. Las clases de música que recibía de su madre con 6 años mientras escuchaba rock están siendo impartidas con maestría. Nos llegan a través de un nuevo álbum. Un trabajo en el que la moscovita cumple una de sus premisas: “Que todas las canciones tengan un estilo propio”. Y la promesa se hace realidad a través de la visión tan personal de Regina Spektor acerca del rock, el pop, el jazz, el punk o la música clásica.

A pesar de su evidente evolución y madurez artística, Regina no abandona sus raíces anti-folk. Ese género tan neoyorquino sobrevuela sutilmente cada canción de este What We Saw From The Cheap Seats. El refinamiento viene dado de una pequeña lejanía del minimalismo extremo con el que empezó su carrera y de la apuesta por letras y melodías más elaboradas. Ella siempre dice que “las canciones me encuentran”, y sin duda ha sabido estar en el momento adecuado a la hora de crear un álbum que debería dejar igual de satisfechos a los puristas y a los primerizos en cuestiones Spektor.

El disco es una mezcla de sobriedad soviética y talento occidental. Muchas influencias aglutinadas en torno a un bien común. Barniz personal para un experimentar con un estilo asentado sin alejarse de él. Todo un ejercicio de personalidad. La variedad al servicio de una autora. Y a pesar de esa variedad de influencias, en cada tema reconoces al autor con los ojos vendados.

El talento de Regina te sumerge en una especie de luz al final del túnel, de sensibilidad bien entendida sin sensiblerías y con mucho que aportar, a nivel musical. Todos los temas tienen una vertiente intimista muy valiosa. Small Town Moon es una de las canciones más elaboradas del LP. Un tema progresivo en el que los instrumentos se van sumando a la fiesta hasta construir una oda al pop, con alguna alusión indirecta a los Beatles. Esa fuerza exterior se difumina en Oh Marcello, un tema de atmósfera, profundo, con unos juegos vocales que ingresan a la vocalista en el Olimpo de los cantantes. Su imitación vocal de una batería es algo que hacemos todos con un par de copas de más pero nunca nadie se había atrevido a introducirlo en un trabajo comercial y menos aún con esa sofisticación. A pesar de su innovación, se trata de una pieza clásica. Don´t Leave Me es carne de single. Regina se transforma en una especie de Edith Piaff tropical con cierto toque Lilly Allen que no me acaba de convencer. A pesar de ello, ofrece un contraste muy colorido al disco.

All the Rowboats es mi tema predilecto de este What We Saw From The Cheap Seats. Tiene un cierto aire punk y una velocidad diferente a lo habitual en Regina Spektor. Le viene muy bien a su estilo un poco de distorsión. Patron Saint es otro de los temas más seductores. Su careta anti-folk esconde una genuina balada rock. Firewood, How, Ballad of a Politician u Open son el núcleo fuerte del estilo habitual de Regina. Preciosismo al piano, voz melódica y mucho encanto, oscilando cada una hacia el pop o hacia la música clásica.

La niña a la que la perestroika le llevó a Estados Unidos sigue madurando su estilo. No se atasca en consideraciones de género y evoluciona fusionando sus obsesiones musicales sin salirse de su sobriedad. Un disco de interior, en el que te sentirás fascinado por las apuestas vocales de una de las futuras divas del pop. Quizás sea un disco de transición, pero me encanta disfrutar de las diferentes paradas que hace en el camino hacia el éxito. Sin duda, un LP para disfrutar y para desear que la industria no estropee una flor tan frágil.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10