POND – THE WEATHER

Nuestra puntuación

8

Desde la punta opuesta del planeta, el cuarteto australiano Pond estrenaba a principios de Mayo su séptimo trabajo: The Weather, amalgama sonoro que se desvía de aquel camino marcado en sus primeros álbumes, más cercano al rock psicodélico de los años 60 y 70.

The Weather es menos guitarra y más teclado. Sintetizadores, voces moduladas, samples y efectos futuristas. Una brisa fresca que se aleja del rock y se adentra en el pop, siempre dentro de la psicodelia que caracteriza al grupo hermano de Tame Impala –sin ir más lejos, el líder de Tame Impala, Kevin Parker, fue encargado de producir el elepé–.

La grandiosa apertura del álbum, de la mano de 30 000 Megatons, nos introduce de lleno en los nuevos derroteros del grupo. Su letra catastrofista sobre el fin del mundo (“I look out at the mirror, look out at the world; 30 000 megatons is just what we deserve”) viene mecida por una melodía de sintetizador que progresivamente asciende hasta sucumbir en una auténtica explosión de música y voz.

A tan solo dos minutos de haber empezado, el nuevo trabajo de Pond parece querer hipnotizarnos para que nos dejemos llevar por sus construcciones sonoras interesantes, quedando las letras, abiertamente pesimistas, en un segundo plano. Una tónica agridulce que se mantiene a lo largo del álbum.

Las canciones que siguen a la primera (Sweep Me On My Feet, Paint Me Silver, Colder Than Ice), de marcada influencia ochentera, servirán como transición hacia la segunda mitad del álbum. A partir de End of the world, Pt. 1, con un ritmo mucho más lento, que poco a poco explora su propio sonido a través de una instrumentación variada -el saxofón y la flauta hacen gala de presencia en Zen Automation–, en que gana peso la percusión pero se mantiene el uso de elementos electrónicos.

Parte de este paisaje sonoro lo forma también la siempre modulada voz de Nicholas Albrook, cantante y líder de la banda. Ya sea en falsetto, con efectos metálicos o reberb, la voz de Albrook se convierte en un elemento más de experimentación en The Weather. Nos transmite calma, distancia, cercanía o intensidad en función de la atmósfera de cada una de las piezas.

La pista que da nombre al álbum, The Weather, es la encargada de cerrarlo. La décima canción del trabajo recupera los hipnóticos bucles de sintetizador de la pista que abría y una letra igualmente pesimista, que en este caso, como confirmó la banda en su Facebook, se refiere a la trivialidad con la que puede ocurrir una desgracia en el mejor de los momentos. En definitiva, The Weather es un carpe diem sobre la vida, tratando de recordarnos la fugacidad de lo que tenemos e invitarnos a reflexionar donde estamos y a donde hemos llegado. Y acabar con una sonrisa.