PIXIES – EP2

PIXIES - EP2

Este pasado 3 de enero, Pixies nos volvían a sorprender con una nueva entrega de canciones en forma de EP. Cuatro son los temas que dan forma a este EP2, que funciona como continuación del EP1 que sacaron a principios de septiembre del pasado año y del que, a pesar de la ilusión que venía acompañada de una euforia un tanto traicionera, dejó un poco indiferente a sus seguidores (por no decir decepcionados).

Está claro que los 90 han pasado y que los de Black Francis dejaron legado en aquella época, posicionándose en la cumbre más alta del rock alternativo del momento. Pero 2014 ya no es 1986, y parece ser que la resurrección de la banda se presenta un poco más complicada de lo que nos esperábamos. O esto pensaba un servidor hasta ahora.

Aunque está claro que otros grupos han sabido -y han podido- coger las riendas de nuevo de mejor forma que los de Boston, este EP2 eleva las esperanzas y las expectativas de este reencuentro. En comparación a su previa entrega, lo nuevo de Pixies suena genial. Es necesario remarcar la comparación porque, como ya he enfatizado anteriormente, 2014 no son los “nuevos 90”, y por lo tanto los de Francis no sabrán renovarse a tal época (cosa que nadie en su sano juicio les pediría), pero tampoco pueden estar en pleno auge creativo. Así queda claro que nada será como antes (vaya un descubrimiento), pero tampoco desastroso como nos acercaba la primera entrega de nuevas canciones.

EP2 se abre con Blue Eyed Hexe, un tema más que redondo para abrir disco y consolidar la re-afirmación de un grupo que se muestra potente, aunque no en su plenitud. Y que no están en su plenitud no nos lo dice precisamente esta primera canción, ya que se trata de un pequeño himno motivador que no hubiera cantado ni de lejos en cualquier de sus antiguos trabajos. No obstante, “lo bueno siempre breve”. Así que, después de esta primera patada en la boca que nos proporciona Black Francis con Blue Eyed Hexe, todo empieza a decaer de nuevo y a llegar a lo rutinario, insípido y, en definitiva, pueril. Se puede escuchar el talento, sin ninguna duda, pero no la creatividad ni la adaptación al nuevo escenario.

Está claro que Pixies podrían haber vuelto sin nada debajo al brazo y todos los hubiéramos recibido más que encantados, pero han decidido meterse a componer y grabar de nuevo y, aunque el resultado no sea ni de lejos excelente, las ansias y la pasión están ahí, lo notamos y nos reconforta. Seguro que hay fuerza en sus canciones, pero por desgracia queda amainada por alguna cosa que no podemos ver ni controlar. Se desdibuja todo aquel potencial que se escuchaba en cada canción de antes del nuevo milenio y se va dejando caer algún rastro de aquello que ya no está en las nuevas canciones. Con miedo a la disonancia que pueda interpretarse tras todo esto, un servidor se muere por poder asistir a un nuevo concierto de los Pixies, para sentir estos 90 de los que nunca he podido disfrutar.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 5,5/10

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