PERFECT PUSSY – SAY YES TO LOVE

La vagina perfecta debía ser irremediablemente punk. En ese epicentro de la anatomía femenina confluyen las dos caras de una misma moneda: la del odio y el amor. Algo tan furibundo no podía ser otra cosa que punk, esa descarga eléctrica que recorre tu espinazo cada vez que alguien profana una guitarra.

El disco debut de la banda de Syracuse se asemeja a la versión femenina y masiva de GG Allin, pero sin heces y con brillantina. Han sido capaces de crear un poso de elegancia al fondo de algo tan primario y salvaje como el auténtico punk siguiendo las directrices de Sonic Youth, influencia presente en gran parte del LP. Envuelven a sus canciones con irónicas letras que no dejan indiferente a nadie con su certera radiografía de la vida. Herederos de una escena irrepetible, viven gustosamente instalados en una distorsión alocada que acelera la velocidad de tu mente de forma vertiginosa.

El punk surge de épocas de cambio donde el odio de la calle clama justicia. Entiende perfectamente por lo que estamos pasando y se recicla mediante unos chiquillos con mucha intensidad en su canciones.  Y para muestra el primer corte de su primer álbum. Te llevarás una agradable sorpresa cuando escuches Bells, todo un ejemplo de electricidad descontrolada.

Driver son gritos y caos disfrazados de armonía. Lo cual demuestra que es posible imponer tu criterio a voces siendo refinado. Una intención melódica muy marcada sirve de base para el descontrol vocal e instrumental que supone esta inyección de energía directa al hipotálamo. Por su parte, Big Stars sirve para templar los ánimos y el alocado ritmo de estos frenéticos cinco primeros minutos de álbum. El tema trata de controlarse a sí mismo pero el punk termina imponiéndose a la melodía que se oculta tras la distorsión. Es algo recurrente en este Say Yes To Love.

Esa especie de garage con maldad punk que recorre los acordes del disco reaparece en Work, una canción dividida en dos universos contrapuestos pero unidos por un hilo negro muy fino. Los ritmos se disgregan entre la voz, los arreglos y los diferentes instrumentos para reivindicar eso de que es posible tenerlo todo si sabes cómo.

El disco vuela mediante canciones breves e imprescindibles. No hay relleno posible en un LP por debajo de 40 minutos. Y menos aún en éste. Say Yes To Love es como jugar a la ruleta rusa con un AK-47. No obstante, Interference Fits parece ir a la contra. Podría considerarse la lenta del disco pero no temas ningún parecido razonable con ninguna apestosa balada. Su rabia contenida es capaz de mostrar poder y ternura en un mismo corte.

Dig prosigue con el doctorado en punk demostrando que también él puede ser sensual a través de lamentos armónicos. También puede ser como Advance Upon The Real, sutil y explosivo al mismo tiempo. De esa manera, Perfect Pussy logra darle sofisticación a la crudeza haciendo expansivo el mensaje ácido de la banda.

VII cierra el disco y sólo te hace desear que ejerza de prólogo de algo por venir. Se trata de la pieza más elaborada del LP y deja un aroma elegante inolvidable. La distorsión que tanto nos había gustado en anteriores cortes deja paso a un ritmo exquisito que no mengua la intensidad mostrada con anterioridad. Una apuesta muy renovadora de un sonido olvidado pero no muerto.

Los tiempos se hacen más oscuros día tras día y el punk llama a la puerta para ofrecer propuestas musicales más contundentes. Nuestros oídos se han refinado, quizás demasiado, desde 1975. Por ello, Perfect Pussy hace en Say Yes To Love un ejercicio de renovación y maquillaje muy interesante. Introduce una estética y una armonía más comedida, aunque sin renunciar a las raíces. Todos los géneros evolucionan y es posible que este disco forme parte del despegue del nuevo punk. No se podrá decir jamás si será mejor o peor que el primigenio. Será simplemente algo diferente y necesario.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10

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