PARQUET COURTS – HUMAN PERFORMANCE

Nuestra puntuación

8 PUNTUACIÓN CRAZYMINDS

Los neoyorquinos Parquet Courts regresaron este mes de abril con el que significa su cuarto álbum de estudio (el quinto si tenemos en cuenta el lanzamiento de 2014 como Parkay Quarts). Human Performance es la continuación de su EP Monastic Living (2015), un ejercicio experimental que en poco o nada se parece a este nuevo producto, el cual se enrola de nuevo en el trabajo de madurez y calma que poco a poco va siendo la marca de agua de la banda.

Dejando en anécdota las desconcertantes canciones del curso pasado, este álbum vuelve a tratar temas de actualidad, habla de la relación de la banda con la fama, y como siempre de forma un poco violenta; trata de divertir y activar al oyente. El primer gran paso de Human Performance es el de alcanzar la madurez sin aburrir. Con un sonido más comedido pero sin perder su esencia, los de Brooklyn demuestran que están alcanzando un puesto importante y autoconsciente en la escena de su ciudad e incluso a nivel mundial.

Aunque las primeras escuchas pueden resultar pesadas, la combinación genuinamente rítmica de Dust y Human Performance invita a la reescucha una y otra vez. Dos canciones que no “rompen” en ningún momento pero que resultan cortes de punk geniales, con el tremendo estribillo de la segunda como claro ejemplo, en el que además choca el sofisticado lenguaje que se utiliza en forma de grito desesperado. Seguidamente, viene la pareja de temas que no llegan a los dos minutos, pero que para nada resultan interludios, y que dan paso a Paraphrased, una de las canciones más apasionantes y tensas del LP, con su juego impredecible y rabioso; “Sometimes my… Thoughts are infrequent explosions…”.

Las influencias de Parquet Courts en vez de estancarse (al igual que podría haber hecho su sonido) son cada vez más, y a sus letras de protesta se unen juegos instrumentales a su vez más sofisticados que recuerdan desde el noise punk de los ochenta hasta al indie rock surgido en su ciudad pocos años después. Steady On My Mind hace de “balada” antes de One Man, No City, uno de los mejores riffs de guitarra y bajo que los norteamericanos se han sacado de la manga jamás, y que entrando en la parte final del álbum da una gran sensación de euforia y jovialidad, como si la escucha no hubiese resultado en absoluto tediosa. Berlin Got Blurry también es lo que se llamaría un “hit”, y aún a pesar de su ritmo vivaracho, no es para nada un corte jocoso o exultante (aunque eso no implica que no sea propenso a un pogo). Poco antes del final llegamos a una de las canciones más polémicas y salvajes del disco (seguramente la que más). Con un tono muy de su trabajo por 2013, Two Dead Cops habla de la violencia policial en el barrio de la banda llegando a asegurar; “Nobody cares in the ghetto, for two death cops”. Aun así la energía de la canción es canela en rama y carne de directo.

Tanto el cierre de la versión deluxe como el normal son acertados, pero personalmente habría elegido el perezoso y sucio Already Dead. El corte, aunque en un tono casi indiferente, lanza escépticos mensajes que se clavan en una rara reflexión para el oyente, y le invitan a disfrutar de la música mientras comprende su impermanencia… Una prueba más de la maduración del grupo, que no provoca de forma juvenil, sino ilustrada y triste.

Human Performance es otro álbum notable más de Parquet Courts, y van cinco de cinco. Poco se les puede echar en cara a unos tipos que giran todo el año, tienen tiempo para sacar algo cada curso, para madurar a nivel personal y para mantener el nivel de sus composiciones. Bravo.