Niño Burbuja – Calpico

Hemos tardado. Pero los Burbuja, los Niño Burbuja, son como las bicicletas, para el verano. O para la primavera. Para el calor. O quizás sea su sonido, el que te transporte, a algún lugar cálido/soleado/onírico y hedonista.
 Soy culpable. No he sabido como empezar a comentar el disco. Soy culpable.
Pensé en, quizás, tal vez y otras frases indeterminadas, empezar con una imagen. Una imagen de una concentración de niños burbuja.  Me refiero a una imagen irreal, bonita, de montones de niños burbujas. Sin drama. Todos con sus burbujas nuevas, todos sensibles,  pero felices. Niños burbuja, con burbujas de neón, de iris colores y diferentes efectos especiales adheridos a sus cúpulas rodantes. Tal vez haciendo alusión a la novela de Stephen King La cúpula-Under the dome- (próximamente en sus pantallas, la adaptación cinematográfica). 
Como si todos viviésemos realmente debajo de una auto-cúpula protectora que nos impidiese tener contacto con el exterior, protegiéndonos de los demás, o quizás de nosotros mismos. Niños dentro de burbujas. Niños y niñas, chicos y chicas, hombres y mujeres. Entiéndase así. Todos juntos en su gran concentración feliz de burbujas de nueva creación y espacio armonioso.
Cuando… de repente… ¡Bu-Ba-Bum! (Esto es una onomatopeya, debe darse uno mayor entonación al relato al leerla, sobre todo al Bum final, si no nada tendrá sentido). ¡Bu- Ba-Bum!
De repente, un primer plano de 35 camiones en movimiento hacia el lugar de la concentración. Borra. Pon trailers. Trailers blancos, que acudan a toda velocidad y frenen en seco, levantando metro y medio de humareda. Quizás algún derrape digno de mención. Trailers derrapando. Apunta eso. Ojipláticos todos los “burbujas” y sus acompañantes. Silencio. Y dos o tres helicópteros sobrevolando la cabeza de los presentes y sus bolas, reflejadas por el sol, en una imagen cenital. Grandes camiones, con un gran rotulo azul eléctrico y letra Verdana, en la que se lee: CALPICO.
Tal vez, y solo tal vez, está idea pueda venir a la mente subyugada por la intro del disco, Despertándonos ya. Intro que sirve como puerta a una nueva experiencia: La experiencia CalpicoEn este preciso momento comenzaría a sonar la canción, mientras decenas, centenas, de hombres saldrían de los camiones, hombres vestidos con un total-look en negro-misterio llevando en sus manos La experiencia Calpico.  Ellos repetirían, con su voz de vocoder: “La bebida refrescante más natural del mundo. Siempre imitada, jamás igualada. Bébaselo de un trago. Sin respirar. Note su efervescencia. Sus múltiples sabores refrescantes y tropicales.  Sacie su sed. Energícese. Es el sabor de su vida”. Y todos los presentes “burbujas” o triángulos beberían hasta saciar su sed.  ¡Bu- Ba-Bum! Catarsis pública.
 
Después, habría una imagen/metáfora final de: explosión, rotura de cristales, plástico, confeti y baile con los ojos cerrados. Con los “burbujas” amaneciendo de sus propias burbujas, saliendo al exterior, sintiendo el aire por primera vez en sus caras, los rayos del sol pegando. Tocándose los unos a los otros, manoseándose. Erizando sus sentidos. Poniéndose de pie y bailando con los ojos bien abiertos. ¡Bu- Ba- BUM!
CALPICO para todos.
 
Esta podría ser la imagen. O no. El sonido te da la bienvenida a una experiencia sensorial de electrónica accesible, hedonista-original-emocional-pop-bailable. Sin evidencias. Experimentando con los sintetizadores, los ritmos, las melodías, las estructuras y cantando en español.
Hornsey, 4 AM es la perfecta continuación, a la intro, Despertándonos ya. Una canción al amanecer, que crece a modo de road-movie musical a largo de todo un día,  con distintas estructuras de sintetizador, guitarra, batería.
Fuentes de Energía es el primer hit instantáneo. Canción bailable y cantable.  Le sigue Arden Playas, rompiendo la canción a la mitad, con ritmos tropicalistas e incorporando elementos hasta llevar la canción a su cénit en más de 6 minutos. Le siguen aires mediterráneos y veraniegos con Denia, que busca “Quemar el reloj para congelar la brisa y el sol”, quien pudiera.
 
Kion, dícese del jengibre, condimento emocional, que llega a dónde quiere. Veáse la patata u nudo en la nuez. Canción que versa sobre lo que todos hemos querido saber o preguntar alguna vez: “Si dudaste o no” . ¿Dudaste?. Y no hay respuesta. Contéstala tú, anda. Pero yo creo que sí, vamos.
Siete minutos y veinticinco segundos de Todos los caballos salvajes. Experimentación electrónica. Con una parte inicial de ritmo marcado y parte vocal en loop, y percusión metálica. En la que explotan su lado más desatado y te avisan de que “sabes que pasará solo te intento advertir”. Canción nocturna y ojos nublados. Fan soy y así me declaro.
Insomnio es la canción con tintes ochenteros más marcados tintes en su letra o su forma de cantarla tal vez. ¿Quién no ha tenido una noche de insomnio?
Le sigue la canción Thomas Dold, nombre  de un corredor especializado en subir escaleras. No cualquier escalera. Véase el Empire Estate Building de Nueva York. El tío Thomas es un corredor especializado en carreras en las que se sube torres o rascacielos de múltiples pisos, con sus múltiples escaleras. También esta especializado en el Retro Running. Búsquelo en su Google más cercano. Es campeón del mundo en estas cosas. Esas cosas. Los señores de Niño Burbuja han tenido a bien dedicarle esta canción: “Sube hasta el cielo, sin ascensor, da tu gran salto en el mirador”. Otra canción para la pista.
Para finalizar, Microsoñadores, otra canción de larga duración y ascendente estructura. Sin prisas. Un himno en toda regla. Otra de mis preferidas.
 
Vayamos a los créditos que siempre son importantes. La producción ha corrido a cargo de por Santi García y los propios Niño Burbuja. Ha sido grabado en los estudios Ultramarinos Costa Brava, mezclado también por Santi García y masterizado por Simon Davey, en The Exchange. Por otra parte, el diseño y la maquetación a corrido a cargo de Ana Vida (www.lacriaturadelarmario.com)
No duden en escucharlo/descargarlo aquí: http://ninoburbuja.bandcamp.com/album/calpico
 
PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10