MUMFORD AND SONS – WILDER MIND

Nuestra puntuación

8

7

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS

Es difícil a estas alturas crear algo nuevo en el mundo de la música, o destacar con algo que ya existe. Puede que el gran secreto del éxito de Mumford and Sons sea que utilizaron un estilo musical diferente al que existía durante el 2009, por lo que Sigh No More saltó a la fama tan rápido. Ahora, seis años después de convertirse en una de las bandas más importantes del panorama musical, han dado un paso al lado, dejando de lado ese estilo iniciador para pasarse a un ámbito más “mainstream”, buscando más la fórmula musical comercial por encima del banjo, un instrumento que pasa de ser el gran protagonista a ser un extra en su nuevo disco, Wilder Mind.

El grupo se formó durante el 2007, cuando Marcus Mumford hizo que todos los componentes del grupo se organizaran y siendo el líder desde el primer momento, algo que ha seguido desde entonces, con el claro reflejo en el nombre del grupo (Mumford and Sons). Otra clave del éxito tempranero de la banda fue el auge del folk en la zona oeste de Londres, donde grupos como Noah and the Whale, Johnny Flynn y Laura Marling ya habían empezado a sobresalir en ese entorno.

El primer gran apoyo que contó la banda británica llego de la mano de Adam Tudhope, de la empresa Everybody’s, que también representa a Keane y a la propia Laura Marling. Al principio, muchos productores dentro de la empresa veían verde el proyecto de Mumford and Sons, pero fue a partir del 2008 cuando comenzaron a escalar posiciones y convertirse en un diamante en bruto, con su primera participación en Glastonbury, en junio de ese mismo año. A esa actuación, le siguió un tour por su país tocando canciones de su primer EP, Love Your Ground, antes de grabar su primer disco.

De ese primer EP, únicamente se incluyó en su primer disco Little Lion, canción que les lanzó a la fama en medio mundo poco después de publicar ese primer disco llamado Sigh No More. Tal fue el ‘boom’ de la banda que un año después de lanzarse el disco, ya contaban con nominaciones para los Grammys, donde no consiguieron levantar ningún premio, pero sí llamaron la atención de los menos conocidos interpretando The Cave, el segundo single que salió del primer disco. Ya entrados en 2011, Sigh No More consiguió vender la friolera de más de un millón de discos en todo el mundo, y los ingleses ya pensaban en un segundo disco.

El éxito de Sigh No More al poco tiempo se le añadió la obra maestra que poco a poco iban mostrando al mundo llamado Babel, posiblemente el mejor disco de 2012. En un año, pasaron de tocar en un escenario de artistas poco conocidos en Glastonbury a hacerlo en uno de los importantes del festival, The Other Stage. Este segundo disco arrasó en muchas galas de premios importantes, como en los Grammys o los Britts.

Unos meses antes de publicar Wilder Wind, Winston Marshall habló alto y claro acerca de qué iba a ser su tercer disco: “Fuck the banjo. I fucking hate the banjo. We murdered it”. Toda una declaración de intenciones. Los fans no creían las palabras del componente del grupo, pero poco a poco fueron saliendo los singles. Believe, The Wolf… hasta la publicación de este último disco, disipando las dudas y viendo que las palabras de Winston Marshall eran correctas.

Posiblemente la ayuda de James Ford (Florence + The Machine, Arctic Monkeys) haya hecho más fácil ese cambio a un nuevo estilo para ellos, conocido de sobra por el resto de personas. La primera canción que salió a la palestra fue Believe, que recordaba un poco a los “viejos” Mumford, pero ya se podían vislumbrar cambios. Puede que los instrumentos cambien, pero los tonos de voz de Marcus seguirán tal cual los hemos conocido hasta hoy. The Wolf, segundo single que sacó la banda, sí que entraría más en la dinámica de otros productos ‘made in Mumford and Sons’, con una energía muy positiva y perfecta para convertirse en uno de los hits de sus conciertos, con cambios de ritmos increíbles. Aunque la primera canción de este disco es Tompkins Square Park, posiblemente la mejor (o una de las mejores) de lo último de los británicos, canción dedicada al parque de Nueva York, donde las parejas suelen ir a pasar el día.

Snake Eyes es una de esas canciones que gustan, aunque sea de un estilo que aparece mil veces al año, pero no todos los grupos cuentan con la voz de Marcus. Se trata de una canción de lo más tranquila que, como no, acaba rompiendo y llegando a emocionar. De la tranquilidad inicial a la explosión de percusión y voz final. Monster puede que sea la canción que haga verse el cambio más fuerte dentro de este disco, tanto por la canción, que rompe con todos los moldes conocidos hasta la fecha; hasta en la letra, donde se puede leer un “So we come to a place of no return”, viendo así con una metáfora de que no hay marcha atrás, que han dejado atrás un estilo.

Mumford and Sons ayudaron a influenciar a muchos grupos que fueron surgiendo durante los años que explotaron internacionalmente, y puede que la influencia haya sido mutua en el caso de The Luminieers en Cold Arms, con la tranquilidad que transmiten ambas bandas. Incluso se puede ver ciertas similitudes en la parte del estribillo con Adele. Si seguimos con las influencias que ha sufrido la banda durante la creación de este nuevo disco, se puede ver que Aaron Dessner ha echado mano de sus conocimientos en The National para ayudar a crear Ditmas o en Only Love.

En conclusión, se trata de una de las apuestas más arriesgadas que veremos entre los grupos ‘top’ del panorama musical, pero en primera estancia parece que el all-in que han hecho les ha salido bien, aunque posiblemente todos vayamos a echar de menos el banjo. El disco cuenta con grandes sorpresas, sobre todo para los directos, algo que se podrá comprobar dentro de unos pocos días en Bilbao, donde Mumford and Sons son cabezas de cartel el primer día del BBK Live. No es un mal disco, pero tampoco es el mejor que vamos a ver este año, el problema vendrá en que si no es un disco aceptable, Mumford and Sons pueden verse en el saco de grupos del montón, en vez de ese otro saco donde eran algo especial. El tiempo dirá y ahora llega el verano, con una gira importante por delante para cambiar muchas opiniones.

 

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