Mount Kimbie – Love What Survives

Nuestra puntuación

8

Allá por 2011, mientras la explosión del brostep belicoso y metálico copaba gran parte de las listas, surgía otra variación del dubstep (esta sí, más cercana a sus orígenes) que, gracias a James Blake, acaparaba todos los elogios de la esfera alternativa. Si retrocedemos unos pocos meses más, nos topamos con la semilla, Crooks & Lovers; un disco colorido y minimalista, con el que dos inexpertos chavales de Londres lograban aunar los ritmos escalonados del bass con la calidez de la electrónica, ayudando así a cimentar la etiqueta “post-dubstep”, esa que ya habían empezado a labrar con sus primeros EPs. Hoy, es el propio Blake el que forma parte indispensable del tercer asalto al largo que estos jovenzuelos (ahora, más curtidos) ofrecen al mundo.

Mount Kimbie han vuelto con un LP maduro. Atrás quedan los jugueteos downtempo y las guitarras rasgadas. En su lugar, el jazz toma una importancia capital. Arranca Four Years and One Day, que, tras una breve intro, deja paso a las percusiones krautrockeras (el motorik es prácticamente la columna vertebral del disco), las cuales nos sumergen en la mecánica del álbum, más propia de una banda al uso que de un par de disc-jockeys.

Acto seguido, aparece Blue Train Lines, y la poderosa voz de King Krule toma el control. Siempre inclasificable, era él el que sostenía gran parte del peso en el segundo LP, Cold Spring Fault Less Youth, con el que se asentaron definitivamente; esta vez no va a ser diferente, dando toda una lección de fraseos rebeldes y rimas entrelazadas.

El disco avanza, y no hay ni un solo paso en falso: la fiesta continúa en Audition donde las referencias a Can o Kraftwerk son aún más claras, pero siempre con ese deje indie de los primeros MGMT; Marilyn y You Look Certain (I’m Not So Sure) bajan las pulsaciones, y las voces de Mica Levi (Micachu) y Andrea Balency, respectivamente, nos sumen en una espiral veraniega ineludible; mientras, piezas instrumentales como Poison dan todavía más entereza al álbum, que nunca deja de beber de la música británica contemporánea.

Y aquí es cuando aparece James Blake. El último tercio del disco es sin duda el más intenso, con los juegos vocales de éste en We Go Home Together, la euforia desbocada en Delta y la psicodelia de T.A.M.E.D. Es también James el que comparte la responsabilidad de cerrar el disco. How We Got By es una balada a piano que pone el broche a este extraño LP, confirmando el arriesgado salto que han dado Dominic Maker y Kai Campos.

A pesar de todo, se palpa que Mount Kimbie son una banda de electrónica. Sus raíces británicas están muy presentes; el bass, ese género, sonido o casi concepción de la música (en el que ahora parece que todo cabe) ocupa gran parte de su background, y saben muy bien lo que le deben. Por eso, a pesar del enfoque cuasiochentero de Love What Survives, los guiños son inevitables. Trabajo muy sólido el de los británicos, que se mantienen como uno de los dúos más versátiles de la electrónica actual.