MODELO DE RESPUESTA POLAR – EL CARIÑO

¿Quién no ha sufrido alguna vez por una relación? La tristeza, el odio, la autodestrucción, la recaída, la nostalgia… El resto de los mortales pasamos por este trance contándoselo a alguien, escribiéndolo o con unas copas de por medio. Borja Mompó tiene la habilidad de convertir esos sentimientos universales en canciones y Modelo de Respuesta Polar consigue que conectemos con ellos.

Llevamos sufriendo con la banda valenciana desde su primer EP: que si “no nos podemos ni ver…”, que si “ahora lo jodido es que no me vuelvas a llamar…”. En El Cariño volvemos a asomarnos a su intimidad y parece que encontramos un rayo de luz, ese que te da la perspectiva del tiempo, el sentimiento de superación, aunque arrastre todavía un poquito de dolor y de nostalgia.

Hay algo nuevo desde el primer momento. Será el color de las canciones, como dice Toda la vida, serán los nuevos sonidos que vislumbramos en su siempre atmosféricas melodías o será ese silbido despreocupado que se pasea por las canciones (escuchar En adelante y Cuando llegue). Lo cierto es que Modelo de Respuesta Polar siempre tuvo un sonido distintivo, un estilo característico y en el duro segundo disco han sido capaces de llevar eso un peldaño más arriba.

Seguimos conservando la voz malherida de Borja, más luminosa unas veces, engullida por la melodía en otras. Directa, confesando su asco y que ha “encontrado a alguien mientras tú no estabas”, y con dudas en “no creo que aparezca de nuevo alguien mejor” o dejándose llevar por los “y si…” en la montaña rusa que es Tan blanco. Lo más sorprendente de este nuevo trabajo, hablando de letras, es escucharlo desnudarse aún más, si eso es posible. Escucharlo tararear (Toda la vida), vestirse sólo con una guitarra (Llum) o cantar sinceramente un “Te quiero, te quiero, y habrá que atarlo, tendré que atarlo…” de lo más conmovedor (El cariño).

Las guitarras siguen siendo la base fuerte sobre la que apoyar sus confesiones, aunque las percusiones van reclamando su protagonismo (El tiemblo) y empiezan a entrar en juego nuevos instrumentos (En adelante). Así es como la banda construye nuevas texturas y sigue explorando el terreno instrumental: creciendo en Miedo, imparable en Del amor conocido o Los mejores años, explotando en Tan Blanco… La cuestión es que esas atmósferas tan “de la casa” acaban convirtiéndose en parte fundamental de la historia, terminan de desarrollar las letras, haciendo estallar los muy bien escogidos silencios, conduciéndote al final a un estado de ánimo concreto.

Y al final lo que encontramos es que “los mejores años se acaban” y lo hacen de repente, dejándote con un sabor agridulce en la boca. Yo sólo espero que le queden muchos años a Modelo de Respuesta Polar haciendo discos como estos. Intensos, que te arrastran y no te sueltan hasta que has llegado a la última nota. Si hay que pasear por esta vida “con algo en el corazón”, que sean sus canciones, que los amores van y vienen.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10