MICHAEL KIWANUKA – HOME AGAIN

Ocurre con todas las futuras promesas. Antes siquiera de haber editado su primera referencia ya se encuentran a merced de los focos y las cámaras. Quizás por ello, cuando llega la puesta de largo y nos encontramos frente a frente con la criatura, lo que antes eran alabanzas se convierten en reproches. Conviene pues separar el grano de la paja y comprobar qué hay de cierto en todo lo que se dice.

Hace unos meses la BBC sitúo a Michael Kiwanuka en el primer puesto de su lista de artistas a tener en cuenta para este 2012. De un plumazo el compositor pasó del casi anonimato a acompañar a Adele de gira. Un honor que nos muestra el camino que sigue su música, cercana al soul aunque con retazos pop y folk. Home Again, su carta de presentación, bebe de las aguas de Marvin Gaye, pero también de las de Bill Withers o las de Ben Harper.

Música negra, elegante, a ratos sencilla, la mayoría de las veces excesivamente almibarada. Es lo que tiene ser el nuevo chico de la ciudad del éxito, todo son algodones y cuidados. Quizás demasiados para un disco que podría haber funcionado mejor sin tanta pomposidad. Comparado por muchos con el genio de Otis Redding, lo cierto es que en este Home Again el artista se escora más hacia el terreno de Al Green, del smooth y el jazz con groove y ritmo. El soul, que aparecía una y otra vez en la carta de presentación del disco, se queda, por desgracia, siempre en un segundo plano.

Un contraste que se hace más patente si somos del grupo de afortunados que poseemos la versión extendida del álbum. En ella, además de los diez temas originales, nos encontramos con cinco cortes adicionales que nos muestran la otra cara de Kiwanuka. Más fresca, menos encorsetada, más directa al corazón de la composición. Y, sobre todo, con la voz del artista como protagonista principal de la mezcla. Un gustazo.

Y es que si por algo destaca el británico es por su feeling a la hora de interpretar sus canciones. Más allá de estilos. Home Again es una tonada folk destinada a convertirse en un clásico instantáneo. Camino similar al que recorre Tell Me a Tale, que en lo musical conquista la senda del soul orquestal, cálido y envolvente. Entre medias encontramos a un artista adentrándose en el terreno del rhythm&blues (Bones) o del pop sobrio (I’ll Get Along). Aunque no es hasta Always Waiting cuando nos deja intuir sus credenciales como promesa de la música actual.

Por desgracia la cosa no pasa de ahí. Lo que podía haber sido un sobresaliente debut se queda en un bonito intento, en una constatación de que nos encontramos ante un nombre a tener en cuenta. Una pequeña estrella que en Home Again brilla a medias, tapada por una producción demasiado impecable y formal, cargada de swing, aunque sobrecargada de maquillaje. Sin duda, un peaje excesivo el que ha tenido que pagar el joven Michael Kiwanuka por el éxito prematuro.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10