Memory Tapes – Grace/Confussion

Hay sonidos que únicamente se pueden explicar desde el mundo onírico. El sonido del mar bajo una palmera rodeada de exotismo tropical o el crujido de la ropa mediante el roce con el cuerpo anhelado. Todo esos sueños se desvanecen cuando suena el despertador. Sucede exactamente igual con la música cuando le das al stop.

 

El dream pop sólo puede ser explicado así, desde un introspectivo disfrute que te aleja de la cotidiana mediocridad. Por algo se llama sueño. Y dentro de este género de consumo personal o parejil hay élites. Memory Tapes lleva tiempo viajando en una espiral de sintetizadores recargados, voces difuminadas y mucho New Order. Han plastificado los ochenta en un envoltorio sofisticado que requiere una gran sensibilidad. A los sibaritas se les llenarán los oídos de esas atmósferas densas que se proyectan desde un disco con una post-producción lujosa, elegante pero sin pretensiones. Un ejercicio de género. Abstenerse yonkis del caos. En Grace/Confussion todo es armonía y el único pero que tiene es que se acaba.

 

El disco, de apenas 40 minutos, se estructura en tan solo seis cortes, sublimes, que evolucionan creando una naturaleza sonora muy madura y consolidada para tratarse de una banda quasi virginal en cuanto a generación de álbumes se refiere. Neighborhood watch es el tema que mejor refleja la evasión que pretende el disco. La ingeniería del sintetizador al servicio de una banda. No hay excusas para apagar la luz y consumir esta droga acústica. Thru the field es un claro homenaje a New Order. Su simpleza, su oscura elegancia, sus apuestas corales giran en torno al grupo que nació de Joy Division. Candidata a himno.

 

Por su parte, Safety es una ruleta rusa de sensaciones progresivas que reflejan el lado más festivo – también el más comercial – de la banda. No obstante, su refinamiento la convierte en imprescindible a la hora de programar veladas íntimas. Let me be es la pieza más oscura, el contrapunto siniestro a la purpurina del LP. Electrónica de vanguardia. A pesar de su inicio bastante minimal, Sheila aporta una cierta distorsión armónica menos sutil y mucho más recargada que sus compañeras de disco. Una canción que pone en marcha tu cerebro. Y para redondear este discazo, Follow me acentúa la faceta pop de la banda, quizás abriendo nuevos caminos a explorar.

 

Hay géneros que anticipan el futuro remodelando el pasado. Eso suele suceder con el buen dream pop, y cuando te encuentras con algo así sólo puedes tumbarte, cerrar los ojos y disfrutar de esa atmósfera tan personal que se genera a tu alrededor. Si la finalidad de la música es conmover y transportarnos a las realidades construidas por sus creadores, estos tipos de NY lo consiguen sobradamente.

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10