MAC DEMARCO – 2

No sabemos por qué Mac Demarco canta ni toca como lo hace, pero sí que sabemos que se nos antoja delicioso. 2 viene a ser el nombre lógico del segundo álbum del canadiense, en cuya portada enseña, eso sí, dos dedos en forma de victoria. Un trabajo más independiente, donde nos muestra ahora su potencial a pecho abierto. La acogedora propuesta del cantautor te conmoverá con un pulso muy bien llevado, mezcla de un sabor añejo con una sutil orginalidad, de esa que no empalaga y se lleva con naturalidad. Es DeMarco un personaje especial que se pinta los labios sin tapujos, y lo transmite a su música. A veces vulnerable, pero siempre con la mirada perdida, nostálgica. La exquisita historia de un pintalabios rosa que quiere tornarse negro.

Mac canta con simplicidad sin prisa, con la sinceridad de no querer impresionar a nadie. Saborea cada vibración poética que despliega con su voz y su guitarra, que por cierto, es la total protagonista. Nos declaramos cautivos ante deliciosos riffs como los de la jueguetona Fraking Out The Neighborhood, Robson Girl, Ode To Viceroy… esta última, por cierto, es una oda a su marca favorita de cigarrillos. Porque él canta a lo transcendente y a lo intranscendente, a lo bueno y a lo malo. Dreaming y The Stars Keep On Calling My Name nos deja en las nubes con una ambientación onírica que envuelven al Mac más dulzón; lo mismo se puede decir cuándo canta Annie: Su voz adquiere un cierto sabor a confitura. Nada grave, doctor. Boe Zaah recupera el tono oscuro y absorbente con un tema instrumental donde acompaña contundentes ritmos de guitarras con una percusión más acusada para lo que estamos acostumbrados a escuchar en el disco. My Kind Of Woman recupera también al Mac más nostálgico – ¿O desolado? – en un tema que nos llena de un cierto gusto del country más crudo y afligido. Sherill es otra canción a tener muy en cuenta; la combinación especial de voz y guitarra alcanza uno de sus puntos más álgidos. Es sin embargo Still Together la canción perfecta para despedirnos, donde la voz cobra total protagonismo dejando al Mac más personal y exaltado. El pintalabios nos deja besos de despedida de color negro.

Al comenzar a descubrir a Demarco no sabes si es un desfasado sin causa, un alma infantil al que le han regalado una guitarra o un cantautor excéntrico con sonrisa bobalicona que ha caído en gracia. Luego, te das cuenta que es algo más. Al fin y al cabo, tiene estilo propio, eso no se le puede negar, y ha corrido el riesgo de ser él mismo con una propuesta interesante. Riesgo fácil de asumir en principio, pero que se lo digan a los miles y miles de casos que se han perdido en la nada o peor aún, en manos de una productora que sabía mejor lo que hacer con sus vidas. Por eso Mac, quién seas, te has ganado nuestro respeto.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10