MARTIN CARR – THE BREAKS

Martin Carr es un buen compositor del típico pop británico que todos reconocemos a las primeras escuchas –y que tiene como sancta sanctorum a Lennon&McCartney-. Su carrera en solitario está siendo guadianesca desde que rompiera la banda con la que puso su pica en Flandes en el britpop de los 90, los estimables The Boo Radleys. Primero intentó a mediados de los 2000 arrimarse al folk de toques psicodélicos y estribillos apagados bajo el alias de Brave Captain y aburrió a la parroquia. En los últimos tiempos se autoeditó un trabajo –Ye Gods (and Little fishes)– firmando como Martin Carr y cierto es que muchos lo hemos descubierto ahora, en retrospectiva, gracias a la irrupción de The Breaks, un chute de vitamina pop ‘made in Great Britain’ que ha sido licenciado por el sello ‘indie’ alemán Tapete, conjurado para reflotar la carrera de un músico en mayúsculas pero condenado a ocupar comentarios a pie de página en la historia reciente del pop.

Si ya se conoce el material que Carr creó junto a The Boo Radleys entrar en The Breaks es un auténtico placer y las escuchas se suceden confortables. Canciones de una calidez entrañable, idóneas para este otoño algo esquivo, que permiten evocar la edad de oro del britpop de los 90 cuando The Boo Radleys llegaron a ser una especie de tercera vía frente al bipartidismo Blur/Oasis pese a que ellos partían del ‘shoegazing’. Como ya dejé escrito en este ‘loco’ medio, Carr es un genio para la melodía y la inventiva pop y así consta en Giant Steps, Wake Up Boo! y C’mon Kids, el tríptico que desplegó entre el 93 y el 96 con sus Radleys. Ahora, The Breaks se arrima a la línea clara de Wake Up Boo!, la obra que encumbró al número uno de las listas a su antiguo grupo. Por establecer un símil, Carr está ahora más cerca de gente clasicota como Paul Weller o incluso Nick Lowe, pero también de coetáneos generacionales como Gruff Rhys, que este año ha publicado el discazo American Interior. En The Breaks la mayoría de canciones entran sin muchos rodeos arreglísticos, pero eso no quiere decir que renuncie a cierto preciosismo en piezas como las fastuosas The Santa Fe Skyways, Saint Peter in Chains o Mountains. Esta terna de canciones vienen a ser la cara soleada, franca y abierta de The Breaks, un álbum que juega a la ambivalencia porque también encontramos abundante material ‘softpop’, canciones apuntaladas apenas por una guitarra acústica y la nasal voz de Carr: es evidente que Mainstream juega a ser una bella declaración de intenciones y junto a la folkie Sometimes it Pours son las dos perlas agridulces de la entrega.

También encontramos piezas que son retratos del artista maduro –Carr es un cuarentón con un par de críos-, más contemplativas y esquivas como No Money in my Pocket y, si bien es cierto que el trabajo pierde fuelle en el tramo final, la canción que lo cierra, y que le da título, es una excelsa miniatura repleta de sabiduría que fluye natural como esas canciones que derrochaba Bob Dylan entre el 66 y el 76 y que deja un muy buen sabor de boca.

Y hablando de clásicos: tras alguna de las escuchas de The Breaks me ha venido a la cabeza el personaje de ‘Fast’ Eddie -ese veterano jugador de billar que encarnó para El color del dinero Paul Newman– que en el último plano de la película de Martin Scorsese afirmaba rotundo “He vuelto” mientras golpeaba las bolas con su taco. ¿Estamos ante una episódica resurrección o es algo más este retorno de Martin Carr? Como ese ‘Fast’ Eddie de ficción, Carr ya no necesita competir contra nadie, solo contra sí mismo, por placer. O, al menos, eso es lo que me gustaría creer.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10

Escúchalo aquí:

 

Más de Julián Guerrero

THE WATERBOYS – FISHERMAN’S BOX

Hubo una época en que el folk se creyó worldmusic. The Waterboys...
Leer más