Mac DeMarco – This Old Dog

Nuestra puntuación

8

En los tres primeros álbumes de Mac DeMarco (cuatro si contamos el mini LP Another One) el tiempo parecía no existir. La música del norteamericano se mantenía estoica ante el paso de los años, tanto por su carencia de evolución como por la sensación que da este señor de venir de otra época, una más tranquila y desenfadada. Pero en su nuevo disco, Mac DeMarco sí que parece por fin haber tenido un encuentro con su obsolescencia, y tampoco se ha tirado por un puente, pero ha cambiado su actitud de forma clara (al menos en su música, suponemos que la guasa nunca acaba).

Si bien es cierto que las sonoridades de This Old Dog no son una auténtica sorpresa, las letras y el aire cargado del disco sí lo son. Las novedades -livianas- en la parte técnica incluyen más cajas de ritmos básicas, más guitarras acústicas, menos riffs y algún que otro (alabado sea) sintetizador más. Esto hace que el ambiente idiotizador de aquella fantástica Chamber Of Reflection aparezca con más asiduidad y acierto a lo largo del álbum. Y es que This Old Dog es aturdidor y confuso. Es un disco hecho por un hombre que está entrando de lleno en la adultez, contemplando el paso de los días, viendo algunas cosas de las que disfrutaba desdibujarse… Un disco que desde el primer corte nos presenta el desasosiego, pero que lo hace con una calma y una quietud realmente agradables.

DeMarco se ha olvidado de los riffs y el entretenimiento. Su nueva colección de canciones se pasea con calma y tristeza por cortes mucho menos heterogéneos y divertidos que en Salad Days o 2. Crea un mood mucho más específico y menos jovial, que apenas ofrece variedad durante todo el largo. Pero esto no termina de ser una mala noticia, ya que el hecho de que el canadiense que parece falto de imaginación a la hora de sentarse a componer temas, haya sido capaz de enfrentarse a una construcción casi conceptual parecía cuanto menos complicado. This Old Dog es un álbum que ofrece la filosofía de la calma y en el que Mac DeMarco mira muy profundamente hacia sí mismo. Esta novedosa introspección a través de la que habla sobre su padre, la muerte, o el olvido, es la pieza clave para entender en qué condiciones el disco funciona. Porque este trabajo sigue siendo desenfadado, pero poco más tiene que ver con sus predecesores.

Como canciones especialmente apaciguadoras tenemos For The First Time, One More Love Song, o la exquisita On The Level. Este trío en el que las melodías principales las conducen los sintetizadores, eleva la dejadez de DeMarco a un nuevo nivel de nostalgia. Tampoco tocan el new wave ni terminan de romper con los simplistas esqueletos de su música, pero ofrecen una nueva sensación de añoranza de quién observa el pasado, dejando de lado la indiferencia. Still Beating y This Old Dog son también dos de las más pegadizas gracias a su simpleza, en un disco en el que vuelven a no sobrar más de dos cortes. Su accesibilidad y su sencillez tampoco se ven condicionadas por la transformación seria de su estilo. Aunque también es cierto que cuesta un ápice más hacerse a estas nuevas piezas, dado que el canal es ligeramente diferente. El clímax llega con la sorprendente Moonlight On The River, de siete minutos y un outro de guitarra eléctrica cercano al rock progresivo. Otra canción que habla sobre la complicada relación con su padre, y como la muerte los alejará definitivamente, cosa que a DeMarco se le hace extraña a la par que dolorosa.

This Old Dog no resulta así el mejor disco de Mac DeMarco. Ni el peor. Continúa el nivel del canadiense desde una perspectiva distinta y con unas ideas renovadas, que, para esta ocasión, son más farragosas de recolectar. Aunque seguramente se lo desvirtúe frente a sus demás largos, este álbum no tiene nada que envidiarles, pues si es por la sección compositiva, tampoco en los primeros había especial virtuosismo. Así el cuarto largo de estudio del “goofy” favorito del panorama alternativo es igual de funcional que los previos para escucharlo en momentos de aletargamiento, pereza, o simple paz.