LIAM GALLAGHER – AS YOU WERE

LIAM GALLAGHER

Nuestra puntuación

8

9

R Kid is back. Y a nadie ha dejado indiferente la vuelta al ring musical del pequeño de los Gallagher, ni siquiera a los charts de música, pues su primer álbum en solitario ha conseguido el número 1 en ventas en el Reino Unido en apenas una semana.

Y es que había ganas de escuchar de lo que realmente era capaz fuera del escenario Liam Gallagher; todos sabemos que en los años gloriosos de Oasis, era(n) intocable(s). No había frontman más icónico y con una voz tan completa como él, pero no ha destacado tanto en la faceta compositora. Si bien con la banda que le llevó a lo más alto participó en alguna composición no muy destacada, como fueron Songbird o Little James, y que con Beady Eye tuvo mucha ayuda de Gem Archer y Andy Bell (vamos, de Oasis) para crear los dos discos que formaron la corta de vida de su segunda banda, ahora se encontraba solo en la cocina. Y sinceramente, ha superado cualquier expectativa que nos podíamos haber imaginado. Es un auténtico clasicazo de rock, y en los tiempos en los que estamos eso no abunda. Pero ya lo decía el propio Liam en una entrevista hace unos meses para X FM: “no he inventado nada, sólo he cogido lo que ya había y le he dado mi estilo. Y eso siempre significa rock’n’roll de verdad”. Y en eso lleva razón. El rock’n’roll queda mejor al estilo Liam.

El álbum lo inicia la primera canción que escuchamos oficialmente, Wall Of Glass. Desde el primer armonicazo hasta la última distorsión de guitarra suena genial. Liam ha recuperado registro vocal sin perder la fuerza que le caracteriza, y si lo combinas con una buena batería de fondo y un estribillo pegadizo, la fórmula se resuelve sola.
Si digo que Wall Of Glass fue lo primero oficial que pudimos degustar, fue porque no oficialmente, los que somos fans acérrimos de los hermanos más famosos de Manchester ya escuchamos el año pasado una versión en un pub de Inglaterra de Bold, con Liam a la guitarra rodeado de amigos y curiosos que se acercaron a escucharle. Aquí vuelve a demostrar que su registro vocal ha aumentado en comparación con lo que pudimos escuchar en aquel BE de 2013 (en Soul Love por ejemplo). Y se vuelve a atrever con los falsetes (aunque en directo hemos podido comprobar que pasa de hacerlos y fuerza la voz para llegar a esas notas).

Greedy Soul entra junto con You Better Run, I Get By y Come Back To Me en lo más cañero y molón del álbum. Las cosas como son: este álbum tiene baladas de rock muy bonitas y composiciones con las que Liam Gallagher ha sorprendido, pero donde más cómodo y mejor se siente es con ese rock’n’roll agresivo y chulesco que tan bien le sienta. Liam tiene eso que los raperos norteamericanos califican como swag, y que podríamos traducir en este caso como “presencia” o “saber estar” en el escenario, y estas canciones le vienen que ni pintado.

Pero no todo es hacerse el chulo y decir palabrotas ahí arriba. Liam tiene un corazoncito de medio siglo y sabe lo que es bajar dos marchas y enamorarte con una balada. Paper Crown es ese guiñito al que siempre ha sido su reflejo, John Lennon, y la verdad que sigue bastante la estructura de alguna de las piezas que hizo el de Liverpool tras dejar The Beatles. Lo mismo pasa con Chinatown, canción que compartió tras la tragedia yihadista que se vivió en Londres; Liam cambia los guitarrazos por una guitarra arpegiada y le da más importancia a lo que dice que a lo que hace.

I’ve All I Need es tal vez lo más parecido a Oasis que haya en este álbum, junto con All My People/All Mankind. A los Oasis del Heathen Chemistry, no a los del Definitely Maybe, claro está. Es decir, cuando se “ablandaron”. Aun así, ambos estribillos suenan realmente bien, y nos dan a conocer esa faceta más melódica de Liam. Y, aunque digan que no se hablan, parece que ha estado escuchando un tiempo a los High Flying Birds de Noel en Doesn’t Have To Be That Way (sobre todo a los recientes, que les está dando por la psicodelia), porque suena como si el mayor hubiera vuelto para escribir para el pequeño.

Y he dejado para el final las tres que (personalmente) más me han sorprendido y gustado, y la que menos. Las tres que más son For What Is Worth, Universal Gleam y When I’m In Need. Nunca imaginé que Liam sería capaz de componer tres piezas con tanta riqueza melódica y musical. For What Is Worth tiene de todo: una progresión de acordes perfecta, grandes vocales por parte de Liam (y una vez más buen registro) y una letra llena de sentimiento con la que más de uno ha querido pensar que se la dedica a Noel a modo de perdón. When I’m In Need probablemente sea la más tapada, pues todavía no la ha estrenado en directo (las otras dos sí) y parece que empieza sin fuerza, pero el estribillo suena glorioso. Y Universal Gleam vuelve a tener ese toque Beatle que tan bien le queda al mancuniano. El único punto negro que le veo al álbum es el cierre, I Never Wanna Be Like You. Y tal vez no sea mala, pero dada la calidad de las 14 canciones anteriores, esta es sin duda la que menos destaca.

Nos alegra volver a tener a uno de los mayores iconos de la música británica de los 90 más en activo. Y sinceramente, si es capaz de seguir en esta línea, y viendo las vertientes que Noel está cogiendo con los High Flying Birds, no creo que nos haga falta soñar (de momento) con una reunión de Oasis. Liam está vivo señores, y viene dispuesto a volver a dejar su huella.