Las Odio – Futuras Esposas

Nuestra puntuación

7

Las Odio se formaron hace apenas año y medio, pero ya venían de otras bandas, y quizás por esto han despertado una expectación insólita. Curioso que una banda acapare tanta atención del público y la crítica antes de sacar un primer disco. El cuarteto madrileño está formado por Paula y Ali (ex-Dúo Divergente y Matarse en la Castellana), Sonsoles (ex-Las Cruces) y Ágata (Agnes). Todas ellas ahora forman parte de la misma banda y del colectivo feminista Sisterhood. Iban a sacar un EP pero todo se precipitó y han acabado publicando su primer largo: Futuras Esposas, producido por Carlangas de Novedades Carminha y trabajado en los Estudios Reno junto a Luca Petricca.

Su irónico título se debe a la película Las cuatro bodas de Marisol. El disco es una compilación de pop sixtie, yeyé, garage y post-punk, en diez temas como diez disparos, directos al análisis social. Comenzaron con referencias de Alaska y los Pegamoides, muy evidentes en Blackout, el primer adelanto del álbum, entre el post-punk y el garage, nos adelantaba lo que nos esperaba con ellas. Sus letras afiladas son la clave, les avala un bagaje cultural, un perfecto dominio del lenguaje y una gran simpatía para exponerlos. Es uno de esos grupos de los que nos gustaría decir “yo lo vi primero”, y así se titula la primera canción del disco, una ‘sátira’ dedicada a los listillos y al postureo dentro de la escena indie. Yo lo vi primero parodia aquello de que “ahora que se han hecho famosos ya no molan”, con frases como “su mejor concierto fue el primero/antes de que fuese al Hormiguero”.

A partir de ahí empiezan a caer más críticas sociales, como en A tu ritmo, que te invita a ser tú mismo “no lo hagas por moda, piensa por ti mismo”. Una lucha contra los medios que deciden lo que tiene que estar de moda. Vitaminas es una clara crítica a la exigencia que la sociedad impone a las mujeres y la presión de tener que poner siempre buena cara, “alegra esa cara, no te encuentras bien, eso no me importa, solo lo tiene que parecer”. De hecho la idea surgió de un anuncio del metro que dice “¿Estás cansada de estar cansada?” Indignación ante la imagen de ese tipo de anuncios con una mujer cansada, y que la solución a ese cansancio estructural del que no se puede huir, curiosamente sea tomarse vitaminas.

Otra reivindicación es para la falta de oportunidades para los jóvenes del país en Un cuarto propio, y la dificultad que eso conlleva para la emancipación “una habitación no es suficiente si compartes piso a los 40”. Y dejan las críticas a un lado, para “olvidar el vacío existencial” con Puede ser divertido, en un ambiente surfero. Y es que el sonido de Las Odio va desde este garage y pop sesentero con aires californianos, pasando por los ochenta con Cuchillas, una versión de Lamette de Donatella Rettore, hasta alcanzar el noise más actual con Mantis religiosa, una admiración tan oscura como los escenarios a los que nos pueden trasladar, sin mediar palabra, con Batman corazón Robin, un instrumental de tipo cine serie B.

Indiespañol tiene un rollo diferente. Tanto la letra de la canción, como los riffs de guitarra hacen referencia al folklore español y aunque parezca que no tiene mucho sentido en medio de este tracklist, es el remate para resumir el mensaje de Las Odio: Romper con la hegemonía masculina en la música. “Yo no soy la novia, no soy la amiga, no soy la prima, ni la vecina, deja de buscarme, no estoy en la lista, mira mi pulsera, ¡yo soy la artista!”. Las Odio cierran su disco de debut con esta canción que, tristemente, no puede estar más de actualidad. Para ellas las cosas parecen estar en el mismo punto que cuando hace unos años, grupos como Nosoträsh o Pauline en la Playa hablaban del machismo en el indie. Poco ha cambiado el asunto y Las Odio tienen con este tema un himno claro.

Muy dispares sus gustos y sus bandas de referencia, pero afirman que cuando estaban trabajando en la producción del disco, junto Carlangas, escuchaban bastante a Chain and the Gang, The Make Up, Au Pairs, La luz y Vivian Girls. Te gustarán si te gusta el garage y el pop más sixtie, si en los ochenta te gustaban Los Pegamoides, si en los noventa te enganchaste a Nosoträsh y en la actualidad sigues a Los Punsetes, Hinds o Kokoschka. Una Mezcla de ese sonido con la actitud de las Pussy Riot. Y es que en España existe una corriente musical liderada por mujeres, que no debe calificarse con respecto a su género, pero sí por una serie de características comunes. El contenido pesa sobre la forma, no existe una técnica vocal ni instrumental depurada, y quizás estos sean las excusas para multitud de críticas negativas. Este es un grupo de amigas pero que tiene una vocación política y social y funcionan en base a principios feministas del colectivo Sisterhood, mantienen una ‘lucha’ cantando y bailando con un espíritu con el que caben dentro del movimiento Riot Grrrl de los noventa, que en realidad no tenía un sonido concreto pero muchas veces mantenía una fidelidad al punk, sobretodo como actitud irreverente ante la sociedad.

Lamentablemente el disco solo dura 23 minutos, canciones cortas y concisas. Y aunque son ácidas, hacen mucho uso del humor y de la autocrítica, aún así, a esta banda madrileña hay que escucharla entre lineas y tomársela muy en serio. Las Odio tienen mucho que decir y lo dicen muy claro. Se ponen a la cabeza de otros grupos de chicas que ellas mismas admiran: Caliza, Pelícana, Juana Chicharro, Ruiseñora, Las Potras, Las Jennys de Arroyoculebro… y salen del “infraunderground”, tal término, acuñado por las propias artistas, engloba a aquellas bandas que actúan en salas de segunda fila y que paradójicamente se ha convertido en viral. Las Odio han llegado para mostrar la realidad, para ir cambiando las cosas y que deje de ser una excepción ver a un grupo de mujeres tocando. Mientras va cambiando todo, disfrutemos con Futuras Esposas.