LANA DEL REY – ULTRAVIOLENCE

Presionamos play y lo primero que nos encontramos en Ultraviolence es Cruel World, un tema que sorprende bastante, en referencia a sus pasados Born To Die y el EP Paradise (2012) y que, en cierto modo, nos recuerda a West Coast, el single estrenado hace unos meses con el que Lana del Rey anunciaba su nuevo disco.

Ultraviolence (Interscope Records / Polydor) se ha posicionado rápidamente en la cabecera de las listas de éxitos de casi todo el mundo debido a lo esperado que había conseguido ser, presumiblemente gracias a su increíble debut en cd y a la gran repercusión que tuvo también con su EP anterior.

Lana vuelve a regalarnos una visión generalmente pesimista del mundo, con mucha elegancia, con ese pop lento que tanto la caracteriza. Esta vez ha querido regalarnos una dosis bastante significativa de guitarras eléctricas y menos instrumentos sintéticos, al contrario de lo que hemos podido escuchar en Born To Die pero que podíamos empezar a intuir tímidamente en su anterior EP, Paradise. Su pasado Ride podría ser un tema puente representativo de la situación.

La cantante neoyorquina nos regala un disco que, en líneas generales, nos esperábamos aunque consiga sorprendernos, por otro lado. Buen ejemplo de lo difícil que resulta innovar y sonar fresco cuando un artista tiene un estilo característico tan sumamente marcado. Mucho más rockero de lo acostumbrado, de bar de carretera, de bandanas, ruta 66, moteros enormes y cuero con flecos.

Pero todo muy tranquilo a pesar del título de álbum. Lo violento en el disco son los sentimientos, por ello, internándonos más de lleno en el análisis de las canciones que del disco, podemos encontrar bastante eclecticismo dentro del sonido homogéneo del álbum.

Sad Girl, canción cuya temática no debería ser una sorpresa al empezar a escuchar, hasta nos sorprende con unos segundos de guitarra clásica. Cruel World, opening del disco y, como decíamos, que guarda bastante relación con West Coast o con el tema homónimo al disco, Ultraviolence. Incluso nos llegan reminiscencias de su otro single, perteneciente al mismo álbum, Brooklyn Baby. Pensamos que ha querido dejar bien clara la personalidad del disco antes de que tuviéramos oportunidad de escucharlo por primera vez. Pretty When You Cry se atreve incluso con un solo de guitarra. Money Power Glory nos recordaría al Carmen de su Born To Die. Fucked My Way Up To The Top nos habla evidentemente de un presunto “plof” como artista y nos introduce el piano. Curioso que no hubiéramos podido disfrutar de este instrumento que la representaba tanto todavía. The Other Woman, probablemente la canción más “pop” dentro del disco, más balada, con mayor aire retro, si cabe, es la canción que cierra el disco.

En una segunda edición, la deluxe, podemos encontrarnos con temas extra como Guns and Roses, Black Beauty… que tras una primera escucha pueden aparentar mero relleno, pero que a la segunda nos da a entender que son canciones con personalidad propia en la que se sigue explotando, por supuesto, la línea principal sobre la que se dibujaba el resto del disco. Florida Kilos en concreto parece ser una West Coast de un color un poquito más alegre y optimisma con un toque house en el estribillo. Flipside cierra la edición deluxe con un ruido eléctrico de radio a modo de bajo continuo que le da un aire todavía más motelero de carretera que contrae un matrimonio extrañamente armonioso con un aire emotivamente romántico.

En definitiva, felicitemos a Lizzy Grant por haber tenido presunto éxito en su tarea de mantener su marca personal pero no resultar redundante.

Si tienes más ganas de Lana del Rey recuerda que podremos disfrutarla en directo esta noche en Barcelona como atracción principal del Festival Vida en Vilanova i la Geltrú.

+info: http://www.vidafestival.com/

PUNTUACIÓN CRAZYMIDS: 7,5/10

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