LADY GAGA – JOANNE

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Nuestra puntuación

6

Han pasado 8 años desde The Fame, el debut de Lady Gaga, con temas como Just Dance, sencillo con el que saltó a la fama, o Poker Face, caracterizada por su extravagancia y su estilo robótico que enganchó a más de uno. Ahora, 8 años después, tras tres discos, y uno conjunto con Tony Bennet, la artista ha lanzado Joanne, que se ha anunciado como personal y transgresor en lo referente al pop. Por eso mismo, se me ocurrió darle una oportunidad.

En ámbito general, es un álbum introspectivo, personal, pero se siente algo confuso al tener un objetivo demasiado abstracto. Si queremos denominarlo con un estilo común, podemos nombrar al country; sin embargo, cada canción bebe de un estilo. Por ejemplo, del R&B en Joanne, tema que da nombre al LP, o del Western en John Wayne, por lo que termina siendo un caos, a no ser que trates cada tema como figuras independientes. Indiscutiblemente, el punto fuerte está en la producción; la voz de la artista se escucha más natural debido a la ausencia de autotune, sobretodo en las canciones más acústicas, como Million Reasons, lo que hace que resalte más. Además, el disco cuenta con colaboraciones que aportan al elepé un toque de variedad y composición musical que se agradece, ya sea en producción con Kevin Parker en Perfect Illusion, o cantantes, destacando el dueto Gaga-Florence Welch en Hey Girl.

Como contrapunto, el principal contra del mismo es la selección del orden de canciones, que aunque se nota un propósito de marcar ese cambio en el estilo de la artista, no terminan de encajar. Los primeros temas son más animados y bailables para, de una forma progresiva, darle mayor campo a elementos acústicos. En el apartado de las letras tampoco mejora, y es que, aunque sean letras personales de la cantante, de como ella ve el mundo y de cómo se siente, no llegan a expresar plenamente o a  conectar con el oyente del todo. Algunas están poco trabajadas y hace que en ocasiones se valoren menos a las demás, como Angel Down, un gran cierre del álbum,  pero que por eso mismo que he explicado, pierde su fuerza temática. Además, están contenidas en una estructura pop cotidiana, por lo que, en varias ocasiones, parecen versiones en acústico de temas más comerciales.

No es un mal álbum, ni mucho menos, sólo que no se consigue ver a una Lady Gaga completamente desnuda, sino más bien en el proceso de hacerlo. Sin embargo, a pesar de ser un movimiento valiente, Lady Gaga no ha sido la única y comienza a aparecer, en lo que al pop comercial se refiere, una tendencia de muchos artistas por querer ir un poco más allá: Beyoncé con su LP conceptual Lemonade; Rihanna, en Anti, intentando fusionarlo con géneros y subgéneros del roots, entre otros ejemplos. Y, aunque cada artista lo haga de una forma u otra, o cumplan su objetivo o no, Joanne es otro reflejo de todas esas ganas de madurar y experimentar por partes de algunos artistas, en un género que no permite mucho, para quedarse, por lástima, en un “quiero y no puedo”.