LA BIEN QUERIDA – CEREMONIA

El tercer disco largo de Ana Fernández-Villaverde se abre con sed de revancha. Le acompaña en la producción David RodrígezLa estrella de David-. Juntos, protagonizaron el maravilloso videoclip Calgary 88, de Antònia Font, y de su mano también se abre el camino para salir de las Arenas movedizas, primera canción del disco, con un sonido muy de hace treinta y tantos años. Así nos adentrándonos en una oscuridad de la saturación y la síntesis, muy cerca de lo que hacen grupos como Espanto o Triángulo de Amor Bizarro; muros de plomo con corazón de seda, que tampoco hay que ser todo el rato fuertes…

Un total de diez canciones componen Ceremonia. Y si ya en Romancero o en Fiesta algo se predecía, con este álbum se confirma: Luna nueva es dulce, condescendiente y arrebatadora. La sombra industrial se vislumbra en este segundo tema, y no es extraño, porque ellos mismos han asegurado que el cambio ha sido radical: prefiriendo dejar batería y bajo de lado, y pasar a dar órdenes a máquinas, cuentan que con ellas se trabaja mejor que con personas.

El ritmo de Hechicera me recuerda, de forma inevitable, a Relojes en la oscuridad, unas de las mejores canciones de Nacha Pop. Nada, mismo tema para las letras: desengaños y desencuentros; y el contraste entre el tono de la voz de Ana y lo que se quiere transmitir con la música parece tan grande que son direcciones opuestas, eso me gusta. En el final de esta canción de cuatro minutos y medio me doy cuenta de que la insistencia sintética ocupará todo el disco. Y sin dejar silencios llegamos a la que, para mí, es la mejor canción del disco: Carnaval. Se trata de una perla de menos de tres minutos, muy pop y colorista. Perdones, vergüenzas y rupturas… ráfagas que se cruzan. Con A veces ni eso pasamos a otro ritmo, aunque todavía no se vislumbre luz, muy de “hacer eses de amor con las caderas”, que para mí es caer muy bajo, algo que sin duda alguna gusta. Por eso esta canción es un consuelo, una llamada al no arrepentirse de nada, con unas rítmicas guitarras finales que dan paso a una base rítmica para acabar la canción.

La segunda mitad comienza con Los Picos de Europa, enlazada de manera perfecta con los asuntos tratados en la canción anterior, como si lo que se dice en ella diera pánico y tuviéramos que dejarlo pasar con una larga cura de sueño. La siguiente, Pelea, no llama en exceso mi atención, así que no me detendré en ella.

Sin embargo Aurora me resulta mucho más interesante. Oscura y ochentera, esta canción mística mantiene un ritmo constante que roza la corteza del planeta y del cerebro, haciéndola a la vez muy planetera y española. Y no es raro que después de No sé cómo te atreves, que se convirtió prácticamente en éxito desde el principio, se relacione a La Bien Querida con los de Jota. Aquí se mantienen unas instrucciones mucho más constantes, pero igual de crepusculares y folclóricas.

En la misma órbita que la anterior se encuentra Más fuerte que tú, con letras sentimentales y música casi minimalista, la belleza de las cosas simples. Una pieza que es muy “penúltima canción del disco”, bella y sencilla.

Mil veces cierra este trabajo de portada animal con brillos y colores rosas. Con estos últimos cinco minutos de descarga se rodea todo el disco, toda la entrega…dejándolo todo para el final.

Creo que al hacer este trabajo, La Bien Querida ha escuchado lo último que hacen M83 y Sleigh Bells, lo ha procesado y lo ha adaptado a su terreno de manera que no desentona con sus anteriores trabajos. La mezcla de innovación con fidelidad y un estilo propio, una de las técnicas de los más laureados.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10