KLEIN – BEAT BY BEAT

En algún momento, tres madrileños que responden al nombre de Klein abrieron la puerta de un vórtice por el que nos deslizamos de vuelta a las pistas de baile de las fiestas de instituto, allá en los ochentas (aunque las nuestras, las patrias, hubieran trastocado el glamour teenie de Teen Wolf, que tanto nos subyugaba, en una vulgar copia quinqui): hombreras por doquier, jerséis Privata y chaquetas de básket (aquí éramos más de la NBA que de la MLB, sinceramente) de mercadillo. Mucho pavoneo, tensiones de clase patentes en las marcas de zapatillas, en la lustrosidad de los peinados, en el volumen de los bíceps o en el vértigo de los escotes, y un maremágnum de señales sexuales que nosotros, los nerds, no supimos codificar hasta mucho más tarde. Y, a pesar de todo, la pista de baile era algo más que el escenario de miserables derrotas de prestigio y pírricos besos con el sabor de lo efímero: es también un espacio multidimensional donde no tienen cabida luchas de clase ni preocupaciones, un plano que socializa el nihilismo a base de sudor, baile y música, trabajado beat a beat en la cabina, en los altavoces, en nuestras piernas y nuestras cabezas.

Es en estas coordenadas espaciotemporalañorantiles donde se situa este trabajo de Klein, Beat by Beat. Volver al disco desprejuiciado y sin pretensiones de los ochenta, paradójicamente, resulta hoy en día soplo de aire fresco en un momento en el que la música de baile suena sobresaturada, recargada cual fachada barroca en la hiperproducción y la densidad de capas. Por otra parte, dado que la lírica ha decidido desistir del más tímido atisbo de denuncia, bajar del escenario a la pista quizá sea lo más transgresor que se pueda hacer hoy en día, bastante mejor que quedarse en esa tierra de nadie, pretenciosa, vacua y expoliada. Ante la estática, reivindiquemos la dinámica.

Beat by beat, fiel a esa filosofía casi nihilista de la inmediatez pop, es un mini-LP de cinco cortes donde se sublima el electrodisco ya vintage con unas pocas revoluciones por encima del estereotipo establecido por las majors. Cinco temas cantados en inglés cuidados al detalle, exentos de alharacas innecesarias y que le devuelven al formato de EP extendido, tan de boga antaño entre los DJs, esa dignidad (y presencia) perdida. Arranca con el título que le da nombre y single de presentación, la composición más compacta del trío formado por Mónica Vazquez, Joaquín Pizarro y Adolfo Pahissa: un tema circular, donde los sintetizadores abarcan toda la amplitud atmosférica para facilitar el recorrido de una melodía juguetona y pegadiza. Las resonancias más soul ceden paso en el siguiente tema, Tread Over It, a un sonido que se puede definir ya como ochentero: descarado pero aún luminoso, recuerda aquellas canciones hechas a medida de divas tipo Minogue, aunque sin las lentejuelas ni el lastre de la sobreproducción.

Ya en el ecuador, Boys!!! suena más a tópico, a esa canción que escucharíamos en las emisoras de radiofórmula más selecta, conduciendo en dirección a la discoteca en nuestro Seat antes de que José Luis Moreno salga por la tele. Don’t Give Up recupera ecos de The Human League, de ese synthpop más atrevido que incorporaba trazas de krautrock a poco que uno se preocupa a escarbar: un sonido más industrial, un ritmo más compuesto, intrincado. Alone in the City cierra este debut con desparpajo.

Sin ser una revolución, sin innovar, Beat by Beat nos retrotrae a una cultura, la de la pista de baile que, demasiado pronto y demasiado rápido, cayó en manos de unos cuantos usureros que la despojaron de su cándida inocencia para dejarnos en su lugar un yermo plagado de divos y divas que repetían una misma fórmula hueca hasta la saciedad. Klein no trata de reivindicar un legado obviable, sino de recuperar esa jovialidad que existía antes de que la moda llegase y arrasase con todo.

Os dejamos con el divertido vídeo de presentación, que hará las delicias de los nerds y friquis que no nos comíamos un rosco en la pista de baile, dirigido por Ernest Desumbila.

  • Sperm

    Infumables

  • Mamá

    No saben estos pobres en que se han metido con esta chica, lo contrario al exito.