KLAXONS – LOVE FREQUENCY

Antes de que continúes leyendo esto, debes saber que la persona a la que lees nunca ha sido fan del fenómeno Klaxons. Un reconocedor de sus verídicos momentos de lucidez sí, pero más allá de eso y por más que el cuarteto londinense asegure su evolución y su giro para no repetirse, existe poco interés por mi parte hacia una banda tan hypeada y especialita.

Para empezar; es estupendo crear algo nuevo, reinventar y romper la pompa musical de un género, pero hay diferencias bastante claras entre el rave-pop, el reventón musical y la sobreproducción electrónica de los dos primeros álbumes y este. Aquí uno escucha básicamente a cuatro tipos haciéndose los coros entre beats de R&B y sintetizadores un poco mal repartidos (¿alguien ha dicho Backstreet Boys?). Total; una Boyband Indie, la primera Boyband alternativa de la historia. Si querían romper esquemas, lo han logrado, aunque no da la impresión de que vaya a convencer a mucha gente, puesto que ni siquiera lo ha hecho entre los fans. Los británicos se plantan definitivamente con frases épicas del estilo “We can live in harmony” en supuestos himnos de amor o similares cuyas letras no tienen mucho sentido más allá de cuatro frases que podría haber escrito el letrista de Katy Perry.

Quedémonos con las canciones salvables. Children Of The Sun es una de ellas, entre esa especie de instrumental de 50 Cent que nunca termina de estallar y que va moviéndose ligeramente con los casi rapeos de los vocalistas, resulta tan desacertada como el falsete del estribillo, pero desgraciadamente funciona, y cuando se va repitiendo es proclive a ser pegadiza. Invisible Forces, por más que líricamente sea otra desgracia bastante grande, es seguramente la canción que más engancha, ya que el estribillo se deja entrar con un teclado sin sintetizadores (algo excepcional en el álbum) y unos movimientos rítmicos que recuerdan a los Crystal Fighters, evitando su monotonía.

Durante gran parte del álbum, la sensación es la de estar escuchando uno de esos discos que los veinteañeros escuchábamos con 8-12 años gracias a estrategias comerciales de diversas series de dibujos animados, con esos excesos de color y viveza que invitan a escupir arco iris mientras uno se avergüenza de haber pedido aquellos cassettes a los Reyes Magos, a pesar de que el daño ya está hecho. Predomina la sensación de escuchar algo noventero, pero según se va pensando y analizando, entre tanto sintetizador, voces retocadas, canciones incoherentes e inconexas y demás, uno se da cuenta de que esto le recuerda a su infancia (y no tiene por que ser en un sentido positivo), pero ahí ya estás perdido, acabas de tragarte un interludio absolutamente innecesario y estás escuchando The Dreamers, que parece una de esas desacertadas canciones del Congratulations de MGMT. Atom To Atom es la única canción en la que verdaderamente parece que los Klaxons de Surfing The Void están vivos, y el disco cierra discretamente con la canción que comparte título con el álbum, pero aquí es donde entran las grandes dudas.

¿Dónde están los grandes productores de este álbum? ¿Y James Murphy? Tal vez el ex LCD Soundsystem no terminó su trabajo porque no se sentía cómodo con el trabajo de los chicos… ¿A dónde pretenden llegar los Klaxons sacando un disco así después de cuatro años? No es ya sólo la falta de continuidad de fechas, es la falta de coherencia y de objetivos marcados. Al igual que en la música hay que reinventarse, también hay que saber en todo momento lo que se hace. No estamos muy seguros de quién seguirá convencido del talento de estos chicos, pero por aquí comienza a haber dudas, y las dudas se solucionan con hechos…

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 3,5/10

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