KINGS OF LEON – MECHANICAL BULL

KINGS OF LEON - MECHANICAL BULL
KINGS OF LEON - MECHANICAL BULL

Con 14 años a sus espaldas, Kings Of Leon ya han dejado claro de lo que son capaces. Para algunos han pasado por un proceso de evolución, para otros, de involución. De un rollo más ‘garage rock’ con notables influencias sureñas a un “rock” de estadio bastante popero. Una transformación comprensible debido al afán de éxito que tiene toda (o casi toda) banda musical y que, como en muchos casos, ha acabado por tener un marcado efecto en su estilo inicial.

Cuando parecía claro que KoL ya estaban inmersos en la fama y los hits de estadio, apareció Mechanical Bull. Las primeras sensaciones no son para tirar cohetes, pero sí se aprecia un cierto esfuerzo en contentar a todas las partes. Por un lado tiene canciones más cañeras, que se echaban en falta y por otro lado mantienen esas baladas más tranquilas y melódicas que a todo buen espectador le gusta corear mientras balancea el brazo con mechero en mano.

En una entrevista a los hermanos Followill para Metro, Matthew confesó que “hacer Come Around Sundown no fue divertido” y la verdad es que se notó, porque tampoco fue divertido escucharlo. El alcohol les jugó una mala pasada. Pero por suerte superaron esa fase y según explicó Caleb, grabar el nuevo disco “fue como cuando ensayábamos para nuestro primer disco en nuestro sótano”. La música transmite mucho y se puede apreciar cuando un grupo toca bajo presión y cuando toca a gusto, y en Mechanical Bull se les nota mucho más sueltos.

El disco empieza con un tema fresco como es Supersoaker, y no lo digo por el título de la canción. Es claramente el ‘hit’ del álbum con un ritmo frenético de principio a fin. Aquí es donde se empieza a vislumbrar los orígenes de KoL que muchos añorábamos. El nivel se mantiene en Rock City con el ‘guitarreo’ y la voz de Caleb como protagonistas. Luego suena Don’t Matter, que encaja con esos orígenes que ya os he ido machacando a lo largo de la reseña. Don’t Matter podría haber sido incluida en Aha Shake Heartbreak o incluso Youth And Young Manhood si no fuera por el sonido más pulido que tiene debido a que su caché actual les permite trabajar con mejor material de producción.

Una vez finalizados los tres primeros temas, Beautiful War nos ofrece la primera balada del disco con una cadencia suave. Un tema digno de KoL. La intensidad vuelve a subir con Temple y sus buenas vibraciones. Bailable y con un estribillo pegadizo. Entonces es cuando llega Wait for Me, el segundo single que adelantaron tras Supersoaker. Este es un punto de inflexión donde hay un parón en seco y consecuente bajada de energía en lo que resta de cortes. No implica que sean canciones malas, pero se hace un poco pesado. Son temas más en línea con sus últimos  discos, pero algunos dejan buen sabor de boca como Family Tree o Tonight.

Con el ‘Deluxe Edition’ hay dos ‘bonus tracks’ que se titulan Work On Me y Last Mile Home. Ambas desprenden ese tono más pausado que he descrito a partir de Wait For Me. No son imprescindibles, pero tampoco están de más.

Recapitulemos. Mechanical Bull es un disco trabajado, con canciones que están bastante bien, pero que acaba pecando de soso hacia la mitad dejando al oyente algo indiferente. Como he mencionado al comienzo, no es para tirar cohetes, pero se aprecia y agradece una cierta mejora con respecto a Come Around Sundown.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10