KEANE – STRANGELAND

KEANE - STRANGELANDKeane, el grupo inglés que se inició en la música en 1997 aunque, gracias al cielo, los hados nos permitieran una tregua de siete años hasta que pudiera debutar con un primer disco titulado Hopes and Fears, vuelve a la carga con su cuarto trabajo de estudio, Strangeland, un elepé tedioso, aunque esto no es novedad (como nada en ellos, por otra parte) ya que debemos admitir que no más que sus antecesores, donde el cuarteto sigue, sin variación alguna, la misma línea que les llevara al éxito: melodías un tanto apáticas, letras empalagosas, esa vocecilla trepanadoramente aguda de niño de coro talludito, finales corales pseudoapoteósicos y ese tufillo romanticón y conciliador sin pretensiones.

Pero no todo es tan malo. La verdad es que, la quinta vez que sonó el disco, le pillamos el punto a dos temas que nos vemos obligados a destacar positivamente, así que ahí van: Silenced By The Night  y On The Road son lo más potable del disco (bien producidas, bien mezcladas, la voz de Tom no destaca negativamente sino que se funde con las melodías que, sin ser nada del otro jueves, al menos no resultan soporíferas).

Lamentablemente, hay que decir que el resto de las catorce canciones no corren la misma suerte, ya que en ellas prima la mediocridad y la monotonía campa por sus respetos. Asimismo, sobresalen negativamente las baladas como The Starting Line o Black Rain, que se hacen de los temas especialmente insufribles, aunque el culmen de la cursilada lo alcanzamos con Sovereign Light Café.

Desde sus comienzos allá por 2004, Keane no solo ha demostrado no haber aprendido gran cosa musicalmente, sino que no ha aportado nada nuevo tampoco a la industria (aparte de un montón de millones, que parece ser lo único que importe a muchas discográficas). Con una evolución más plana que el encefalograma de Belén Esteban, Tom y los suyos siguen cómodamente instalados en lo más mainstream del mainstream. Parece increíble, una mala pesadilla, una broma pesada diríamos, que esta banda resultara galardonada en la entrega de los Brit Awards de 2005, frente a formaciones como la entonces grandiosa Franz Ferdinand o Kasabian, y es que parece que últimamente la vulgaridad arrasa. Aunque para chiste las páginas web que catalogan su estilo de rock alternativo.

En definitiva, siempre bajo un punto de vista personal aunque argumentado, a pesar de esas dos canciones salvadas por la campana, Keane es una banda que se podría calificar de cualquier cosa menos de original y este trabajo que nos ocupa, Strangeland, un disco mediocre en la estela de todo lo que han lanzado anteriormente estos británicos que, a juzgar por su trayectoria, deben de considerar que sus compatriotas ya han innovado suficientemente y no está dispuestos a sorprendernos nunca. Mucho tendrían que cambiar las cosas para llegarnos al alma. No obstante, los dos puntitos son por el esfuerzo.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 2/10

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