JUVENTUD JUCHÉ – MOVIMIENTOS

Juventud Juché movimientos

Nuestra puntuación

8 Puntuación Crazyminds

9

Acabo de llegar a casa, es jueves y ya dan las 2 de la mañana. Hemos estado bebiendo cerveza y hablando de movidas muy raras: que si Dios está muerto, que si el universo es infinito, que si hay vida extraterrestre… Acabo de llegar a casa y necesito música. Me pongo Fuera, del último disco de Juventud Juché. Me cago en la mujer de la esquina, que temarrón.

Entonces me viene a la cabeza la misma historia de las últimas semanas. ¿Alguna vez os ha pasado que necesitáis abandonar el 90% la música que escucháis y dejaros llevar por algún estilo más concreto? Desde hace una semana no he dejado de escuchar Movimientos (Sonido Muchacho), y ya casi me ha convencido de que es lo único que necesito durante un tiempo. Que basta de empezar el día con Sufjan Stevens llenando el vacío del trayecto de autobús hasta clase, que es hora de soltar unos cuantos tacos. Dejar la música del cielo para otro momento. Bajar a la tierra a hablar de punk. Sí, eso es el último largo de los madrileños Juventud Juché: tierra.

Pues eso, que decido ponerme el disco desde cero, porque de lo de madrugar mañana se encargará el Alejandro del futuro. Y suena Pasos. Joder, a esto me refería. Javier te suelta, con asco, “dices que su cabeza es un misterio, pero el misterio es que no tiene nada” y ya acaba de resumir mi noche. Juventud Juché ha sacado un señor disco.

Suenan a Wire. Leí el otro día que recordaban a Triángulo. No me gusta eso del “se paracen a X”. Cuando vaya a verlos, iré a ver a Juventud Juché. Entonces  el concierto que me estoy montando en mi cabeza será real.

La batería, con ese ritmo frenético, es lo primero que llama la atención en el primer tema. En seguida uno se da cuenta de qué está pasando: han creado un sonido propio. La canción evoluciona, para terminar en un remolino de sonidos y gritos. Qué maravilla.

Se suceden un par de temas y es evidente que el sonido es mucho más pulido que en Quemadero (2014). La banda ha evolucionado, y las letras son la prueba de ello. Javier tiene eso, esa cosa que se tiene que tener para hacer la música que hace. Me explico: Javier siente lo que hace. A veces con eso es más que suficiente, ¿no? De eso va la música. De sentirla. Y después, escupirla, metérsela en la boca y vomitársela al primero que te mire. Eso debo hacer yo porque me muero de ganas de poner a todo volumen y gritar “SI MI REFUGIO SIEMPRE ESTÁ EN OTRA PARTE, QUE NO ME JUZGUEN SI NO QUIERO QUEDARME”. Creo… no, sé, que habla de la música. Tiene que ser eso.

Fuera ha vuelto. Junto con Niebla, es el primer tema que la banda dejó caer como adelanto, y ya prometía un grandísimo segundo LP. Entonces llega el minuto 1:45 y los tíos me cambian la canción… espera, ¿eso es el pop del que tanto hablan? Yo no me doy cuenta pero estoy tirado por el suelo y agito los brazos y “yo no sé ni lo que va a quedar” y pienso es punk y digo es punk y mi hermano llama a la puerta diciendo que qué coño pasa, que son las 3 de la mañana, y yo le digo que ES PUNK. Se acaba el tema. ¿YA?

Bien es el mejor ejemplo de esa rabia, de esa crudeza que suena a lo largo del disco y que Javier deja bien claro al final del tema. No es de extrañar, la canción va de eso. De decirle a alguien que “ya no tiene nada”, que estoy “bien” y que puede ir a olerse los pedos a otro lado, que yo ya tengo claro hacia DÓNDE VOY.

No suelo estar tan violento a estas horas, lo prometo.

Entonces llega la última joya. Carne resume el disco. Carne es la rabia. El mensaje está en Carne. Y está ahí, bien claro, sin ningún tipo de filtro o adorno. Juzgad: “Se supone que esto es lo bueno/La juventud acaba en esto/…/El que da más, más tiene/Si aguantas más, más tienes/Ya me dirás qué envidia es eso/Yo solo sé que estoy perdiendo/Yo solía ser un hombre/Ahora soy carne.” Crudo.

Y acaba.

En el sonoro silencio que sucede a la escucha del disco pienso que no estamos tan mal. Que aún tenemos la tierra. Aguantaré este año. Me maten.