JULIA STONE – BY THE HORNS

La parte femenina de ese delicioso dúo que forman los hermanos australianos Angus & Julia Stone presentó el pasado mes de mayo su segundo disco en solitario, llamado By the horns, de manera discreta, sin aspavientos, sin anuncios, dejando que cada uno lo descubriera a su tiempo. Ello ha hecho que con el paso de los meses algunos hayamos caído poco a poco en sus garras, quizás sólo necesitaba que llegara la época más adecuada para poder saborearlo, ya que resulta ideal para acompañar estas tardes largas y estos primeros fríos.

Y es que, de la misma manera tan discreta como hemos ido topando con el disco, el mismo nos va calando. De primeras, nos enamora con su canción inicial, Let’s forget all the things that we say, de la cual se ha grabado una fantástica versión a dúo con Benjamin Biolay. Un tema que nos recuerda mucho a lo que hace con su hermano y que resulta una manera ideal de introducirse en él. Nos desconcierta pero nos convence con una suave, íntima y curiosa, aunque muy decente, versión del Bloodbuzz Ohio de The National. Y nos sigue llamando la atención con el piano y los ritmos de It’s all okay para dejarnos finalmente knockeados con la extrema calidez y desgarro de la perlita del disco, By the horns. Sentimos ese desesperado I believe in love, no darling, you can’t take that away from me como si nos golpeara en el alma, nos solidarizamos con ella y con su llamada de auxilio, su manera de quemar los últimos cartuchos
ante lo que parece perdido.

Tras el primer impacto, vienen las canciones más íntimas, más sencillas. Aquellas que a primera escucha quizás nos dejaron igual, pero que con segundas y terceras escuchas nos van calando poco a poco. El intimismo de I’m here, I’m not here, With the light y la final The line that ties me nos invita a escuchar cada frase y cada línea, mientras que Justine y Break apart aportan más luz y más ritmo a ese intimismo, con la voz de Julia en plena forma en sentidos y cálidos
estribillos.

Todo el conjunto rebosa calidez en los arreglos de piano, cuerda y suave percusión, marca de la casa de las canciones que realiza con su hermano, que abrigan la fina y tímida voz de Julia y le dan una dimensión única a las canciones. A la vez que nos abrigan y nos aportan confort y calor de chimenea, compañía y emoción. Todo muy mesurado, todo delicadeza y buen hacer. Una delicia para saborear poco a poco, en pequeñas raciones, hasta que no somos capaces de dejar nada en el plato. Porque nos gusta lo que hace junto a su hermano, pero también nos encanta que cabalgue sola y nos deleite con trabajos como este.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 9/10