Juana Molina – Halo

Nuestra puntuación

5

La trayectoria artística de Juana Molina se ha caracterizado por apostar por la luz tenue y los matices sutiles, que mantienen en pie cada uno de sus temas. Desde que se reinventara y profundizase en el mundo de la electrónica a comienzos de los 2000 con Segundo, la argentina ha entregado álbum tras álbum apostando por una mayor introspección y cuidando los detalles que revolotean a lo largo de las atmósferas que produce en sus temas.

Los términos que mejor definen la música de Molina son “etérea” y “onírica”. En Halo no vamos a encontrar giros extraños con respecto a su trayectoria, y es que todo sigue igual, si acaso la voz de esta artista adquiere un mayor protagonismo junto a un carácter más sintético. Desde el comienzo en Paraguaya y su hermana más activa Sin Dones, tenemos la perspectiva global de lo que vamos a encontrar en Halo: voz y música bien diferenciadas, sintetizadores oscuros que sobrevuelan la escena y una percusión que sufrirá altibajos dotándole de una energía más que necesaria a los doce cortes que conforman esta placa.

De hecho, este trato de la percusión en temas tan espléndidos como Cosoco o Cara de Espejo puede hacernos pensar en los Radiohead de The King of Limbs, pero si seguimos sacando referencias musicales aparecen Björk y Arca. De la islandesa parece coger algo de aquella faceta del Medúlla al continuar explorando los samples vocales, destacando sin duda una A00 B01 preciosa y del todo pegadiza. Si seguimos pensando en referentes que nos ayuden a ubicar el sonido de Molina, a uno le vienen en seguida a la cabeza los primeros álbumes de Arca: trabajos oscuros y densos repletos de detalles que requieren de numerosas escuchas para desentramar por completo.

Ahora bien, al igual que pasaba con The King of Limbs o estos primeros trabajos de Arca, en el  de Juana Molina llega un momento que no tiene más que ofrecer y tiende a reiterarse derivando en una escucha algo agotadora. Juana Molina radica su álbum en hacer temas para admirar más que para disfrutar. Quien busque un trabajo de producción detallista que resulte atractivo, que apueste por el Age of Adz de Sufjan Stevens, se me ocurre en primera instancia. Por contra, si lo que buscas es un álbum para escuchar tranquilo y sin prestarle demasiada atención, Halo es todo tuyo al ser un trabajo donde se proponen muchas ideas de las cuales, por desgracia, pocas calan en el oyente.