JAMIE T – TRICK

Nuestra puntuación

8

9

Aunque hemos disfrutado de grandes títulos discográficos este año, y quedan un par de meses para cerrar el telón del 2016, no nos equivocamos al decir que Trick es ya uno de los discos más redondos de los últimos 12 meses. Y es que uno de los hombres más talentosos de este nuevo siglo del Reino Unido, Jamie T, ha clavado un cuarto álbum que vuelve a conectar el indie-rock más hooliganero con el rap e incluso un post-punk algo hardcore, pero de un modo más maduro y completo que en sus anteriores trabajos. Trick es la continuación de su Carry On The Grudge de 2014 (si no contamos con las 6 canciones que formaron Magnolia Melancholia, su último EP, en 2015).

El disco abre con un trallazo en toda regla; el primer single que se anunció, Tinfoil Boy toca la vena más hardcore del de Wimbledon: poderosos riffs de guitarra para que la cabeza vaya de atrás hacia delante sin parar. Drone Strike se desenvuelve en los ambientes skaters en los que Jamie pasó su adolescencia, con un rap desenfadado y subido de revoluciones. Si mezclamos el primer corte con el segundo, obtenemos el sexto, Police Tapes, con letras más lentas que Drone Strike pero con la misma garra que Tinfoil Boy.

Power Over Men, que el propio Jamie dedicó a los recién separados Maccabees recuerda bastante fuerte al Turn Blue de The Black Keys, un blues-rock lento con coros femeninos acompañando el estribillo; sin duda una de las mejores canciones de este álbum. No podía faltar en este álbum esa canción con estribillo pegadizo que suele regalarnos el británico con frecuencia; Dragon Bones es su título, un clásico alternativo con sintetizadores de fondo y una letra cómoda de recordar. La balada guitarrera la pone con Joan Of Arc, que nos quiere evocar a una masticada Mardy Bum en ciertos momentos; sin duda otra de nuestras favoritas en el álbum.

También hay cabida en este álbum para el indie más hooliganero: Robin Hood es carne de convertirse es un tema asiduo a los futuros setlists del londinense para provocar el delirio y la locura de los fans asistentes. Ritmo diabólico y guitarras a toda caña, para terminar gritando “Robber, robber, robber, robber, loves a bank!”. La parte lenta del disco la componen Sign Of The Times por un lado, con una eléctrica arpegiada al principio y una melodía trabajada para tocar la fibra, y por otro lado Self Esteem, un semi acústico en toda regla, de lo más íntimo de toda la discografía de Jamie T.

Los “peros” del disco los ponen Crossfire Love, que parece más una cara B de Police Tapes que otra cosa, y Solomon Eagle, que suena bien, pero se echa de menos algo más de cuerpo dentro de ella.  La verdad que, tras 3 o 4 escuchas, no sabemos decidirnos sobre qué estilo le queda mejor al bueno de Jamie T; desde luego que la capacidad para adaptarse a los diferentes géneros de una manera tan triunfal es simplemente asombrosa.