JAMES BLAKE – THE COLOUR IN ANYTHING

james-blake

Nuestra puntuación

9

8

No podemos poner en duda la creatividad de James Blake, eso está claro. Ya lo demostró con James Blake, su álbum homónimo de 2011 que lo catapultó a la fama, y Overgrown, de 2013, gracias a una sabia fusión de voz melancólica y elementos de la electrónica. Fue una forma peculiar de irrumpir en la escena indie del momento, que le ha valido para ganar un Mercury Prize y colaborar con varios artistas, como por ejemplo, en el último álbum de Beyoncé, Lemonade, o Kayne West, que declaró que era su “artista favorito”. El 6 de Mayo de 2016 lanzó su tercer álbum de estudio, The Colour in Anything.

El tema principal del disco es una ruptura amorosa, y cada tema de los 17 que tiene, relata las fases por las que una persona pasa en esta situación. Sólo James Blake es capaz de tratar algo tan visto y explotado en la música, como algo nuevo y fresco, y lo consigue con loops, beats electrónicos, sintetizadores oníricos, basados en el downtempo, y mezclados con la melodía de un piano y un bajo que complementa a su desgarradora voz. Así Blake nos emociona cantando unas letras cuidadas que reflejan lo que quieren reflejar. Son simbólicas, y cuentan con repeticiones de frases para incidir más en lo que quiere expresar, como por ejemplo, en Timeless, que repite varias veces seguidas “You know you slide out when you slide in“. También cuenta con colaboraciones de Frank Ocean en My Willing Heart, o Justin Vernon, líder de la banda Bon Iver en I need a forest fire, que lejos de quedarse en un segundo plano, aportan riqueza al elepé.

El “pero” más grande que se le puede sacar a este álbum es que sus 76 minutos de duración puede hacer la escucha algo larga y difícil; a pesar de la gran variedad de ritmos y elementos, es un estilo lento y que a más de uno le puede aburrir.

Sin embargo, es un fallo que se puede obviar, si te dejas llevar por todo el conjunto tan bien estructurado, y realizado a conciencia. El orden de los temas que lo componen está medido para que cada uno cuente algo. A diferencia de lo que pueda parecer, es bastante optimista, se ven rayos de esperanza en el estilo depresivo del artista. Con Radio Silence, James hace una declaración de intenciones de lo que va a ser su LP, por ejemplo, en la primera frase de la canción: I can’t believe this, you don’t wanna see me”. Sin embargo, I need a Forest fire, que hemos nombrado anteriormente, marca el punto de inflexión. El cierre; Meet You in the Maze, el final que merece el álbum.

En definitiva, es un álbum completo, trabajado y cuidado. Es un disco difícil de digerir, o que incluso se le deba dar un par de escuchas hasta empezar a valorarlo de otra forma, pero es uno de los mejores discos de 2016.