JAMES BAY – ELECTRIC LIGHT

Vuelve el cantautor del sombrero tras pasar por un nuevo estilista de camino a la peluquería. El británico de Hitchin, James Bay, ha tardado tres años en dar un paso más en su carrera musical, ha dejado de lado su debut y presentado un nuevo trabajo compuesto por catorce pistas diferentes, remixes y tres versiones en acústico.

Electric Light es el resultado de un pensamiento pretencioso mal encaminado desde el primer momento. Voluntariamente o no, este artista ha conseguido lo difícil, ha roto con la conformidad de un primer trabajo exitoso mas quizá no haya dado más que un paso en falso. Este trabajo es sinónimo de cambio e incluye variedad de estilos e influencias que lo hacen pecar de inconexo en varios momentos. Salvo las versiones acústicas de Us, Wild Love y Pink Lemonade, poco suena al Bay de antes. R&B y pop-rock son sólo un par de ejemplos en este océano que da al oyente emociones y sonidos propios de casi todos géneros exitosos que existen. Hay buenos temas, desde luego, Us es una joya de la melancolía, una balada corriente a la par que desgarradora. Por otro lado, el ritmo de In My Head, divertido y ágil, hará levantarse de la silla a más de uno y ese contraste se agradece.

Se aprecia también el intento de abarcar en el espectro y crear de un nombre un sonido referencial más completo y maduro. Desafortunadamente, James Bay no ha sabido manejar tal avalancha de posibilidades y entre casi la quincena de pistas se escucha todo lo mencionado y, además, sintetizadores y atmósferas de carácter electrónico; rock sureño combinado con góspel y arreglos vocales innecesarios en temas como Wasted On Each Other.

Este último punto es interesante ya que un cambio en la instrumentación y una experimentación puede comprenderse, pero ¿era necesario retocar una voz que brillaba en los directos por su identidad? Hay un deseo juvenil que se nota musicalmente mas no hay que engañarse, poco tiene Electric Light de arriesgado con respecto a lo ya presentado por otros artistas. Lo ha logrado y está bien producido aunque poco haya diferenciador. El góspel de In My Head recuerda a Bleachers, el aire de Just For Tonight a George Ezra y aunque Wild Love die está inspirada en artistas como Frank Ocean o Prince, se acerca más al sonido Bon Iver.

Tanta variedad le hace perder identidad queriendo hacerse un hueco en nichos ya ocupados. Bay tenía su estilo y se la ha jugado con un cambio y apenas dos trabajos, esperemos que de haber un tercer largo sea capaz de combinar lo publicado y que esa reinvención que pretendía se complete con su marca personal. Si tal se consigue, podremos hablar de un cantautor y su sonido, no un artista “cambiapieles”.

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