HOPE SANDOVAL & THE WARM INVENTIONS – UNTIL THE HUNTER

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Nuestra puntuación

7

Igual que Mariah Carey con Jennifer Lopez en su equivalente revientapistas, Hope Sandoval no sabe quién es Lana del Rey. O eso, al menos, es lo que pretende hacer creer la californiana al resto de gente que lee la prensa y no es tan guay ni enigmática como ella. Yo tengo progenitores que me pagan cosas y me tienen más o menos cariño y tal, pero me imagino a la pobre Lana abriendo la aplicación de Facebook por la mañana, acompañada de su iguana y un banana split, para toparse con la noticia de que la madre intelectual de todas las chicas hermosas y malditas del pop ignora en lo más absoluto su existencia. Puede que esto le haya sentado como una patada temprana en lo más céntrico de su dignidad artística o que, como parece más lógico asumir, se la repampinfle un poco. Total: sí, es cierto que la medio mexicana medio norteamericana de 50 años, junto a su banda de culto Mazzy Star, abrió las puertas de la escena alternativa a toda una generación de mujeres que escondían tormento tras una apariencia frágil. Tan verdad como que, por mucha raza indie de la que presuma, su videoclip para Let Me Get There, segundo single del muy anticipado retorno de su otro proyecto musical Hope Sandoval & the Warm Inventions, titulado Until the Hunter, jamás alcanzará el estatus de fenómeno viral como, ya hace un lustro, logró aquel dulce y perturbador Video Games de la joven neoyorquina. No es un reproche ni de lejos, simplemente la constatación de un hecho; ha sido siempre, hasta el día de hoy, una minoría selecta la que ha seguido su carrera.

Se sospecha que la última persona consternada por no sonar frecuentemente en la MTV es la propia Sandoval. Más lejos todavía; su voz de ángel caído, la sensualidad crionizada como remate de cada palabra y el desapego adormecido con el que las comienza a pronunciar, dejan entrever un regocijo irónico-triunfal al reconocerse como el icono pop del siglo pasado más underground de todos. Temas como este súper digerible Let Me Get There, para el cual se alió con el ex-The War on Drugs, Kurt Vile, también niño bonito del folk indie, evidencian su relevancia en el panorama alternativo actual ya más como referencia venerable que instrumento proactivo de novedad sónica. No hay mucho en él que Mac DeMarco, Beach House o la también de sangre latina e imitadora Kali Uchis, por ejemplo, no hayan aprendido a hacer equiparablemente bien y, además, con talante ilusionado, sin translucir un desinterés casi arrogante con respecto al presente. Lo único de este nuevo Until the Hunter que escapa a dicha previsibilidad es el track de abertura de 9 minutos, Into the Trees, que saluda con elegancia a una versión mística del shoegaze pero que, como carta de presentación, es osadamente desalentador y confunde acerca de la relativa accesibilidad del resto del disco.

Y hablando de shoegaze, ese malnacido subgénero del rock tan conscientemente diseñado por músicos como la otra parte de The Warm Inventions, Colm Ó Cíosóig, para comprometer la salud de tímpanos sanos, se escucha en poco más que la canción de clausura Liquid Lady. Es en ella donde el antiguamente batería de los legendarios My Bloody Valentine suelta un poco de rabia punk (no demasiada, que nadie se emocione) y se desmarca también del estilo estrictamente folky comprimido entre la primera pista y la final. Hay otro despunte energético (con palmadas incluidas) en la inmediatamente anterior I Took a Slip, pero vaya, que no es la Feria de Abril, no se la pidas al DJ en una boda gitana porque no la tendrá, seguro.

Entre la introducción y el desenlace, pues, es donde sucede todo la magia y la autenticidad del Until the Hunter; The Peasant, sin ir más lejos, rompería en llanto al mismísimo rey de hacer llorar Gram Parsons, y Salt of the Sea, con su maravillosa psicodelia de salón, te llevará volando tan alto como estés dispuesto a subir. Después están momentos como el de A Wonderful Seed, que es entrañable e inapropiadamente inquietante como los bebés en las pelis de terror, y con la letra más ambigua y multiusos de la historia de la humanidad, contradice eso que susurra la cantante sobre no permitirte deambular muy allá. Mentira: le importa un comino si corres a campo a través y en la dirección que te dé la real gana.

El retorno de la diva por excelencia de las sutilezas que no venden Hope Sandoval y sus The Warm Inventions hará feliz a aquellos que siempre la amaron, y les regalará un viaje exclusivamente apto para entrañas acostumbradas a sus vaporosos estados de ánimo. Until the Hunter es, ha de admitirse, un ungüento milagroso que sólo hace pleno efecto en aquellas pieles dispuestas a esforzarse hasta el infinito por ser hipersensibles. No posee efecto secundario perjudicial alguno, dicho sea, así que, quien quiera que se lo aplique con un masaje circular, disfrutará de una hora agradable.