GODSPEED YOU! BLACK EMPEROR – ASSUNDER, SWEET AND OTHER DISTRESS

Nuestra puntuación

8

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS

Finalmente, tenemos con nosotros el quinto LP de estudio de la banda canadiense de post rock Godspeed You! Black Emperor. Siendo una de las bandas más importantes para el desarrollo del género, han lanzado algunos de los discos más relevantes de la pasada década, significativos tanto para la propia música alternativa como para su estilo, deteniéndose en 2002 y volviendo para lo que, en un principio, fue una gira pero que después se convertiría en nueva música.

Tras el parón/ruptura que nos dejó cerca de 10 años sin disfrutar de su estilo, ahora los de Quebec han vuelto a su ritmo natural de composición (más o menos) y nos han dejado ya dos perlas en esta segunda década de siglo. La primera, el Allelujah! Don’t Bend, Ascend! en 2012, y la segunda este Assunder, Sweet and Other Distress. Ambas además con un toque diferente respecto a la temática de sus anteriores álbumes, y es que los tres primeros estaban orientados casi a una despedida, a un épico final de algo, podría decirse que del siglo XX, un entierro emocional y lleno de carga sentimental, mientras que, tras el parón, estos dos nuevos discos parecen un paisaje post-apocalíptico, más oscuro, más sucio, siempre en blanco y negro, hostil, y desarrollados con mayor frialdad, como un himno de guerra.

Aunque esto en 2012 no fuera un problema, después de 3 años sí que nos pide más el cuerpo. En principio, este álbum era apodado Behemoth, porque era una canción nueva que los de Canadá tocaban en algunos directos, de la que nadie conocía el nombre. Una canción de 43 minutos y ya está, atrás quedan los entramados de grabaciones y voces, ecos, los dobles CDs, la hora y media dedicada exclusivamente a escuchar un álbum… Pero volviendo a contradecirme, esto no es algo negativo, hablamos aun así de un intenso y potente disco, de difícil (y necesariamente repetida) escucha. Como ya he comentado,  tiene un sonido más duro y basto que la mayoría de sus predecesores, haciendo que el sonido de la banda se asemeje cada vez más al de su otra paralela, Thee Silver Mt. Zion Memorial Orchestra. De todos modos, y pese a su evolución, siguen practicando estos interludios que contagian al oyente del mood oscuro y sensorial que tiene todo lo que graban. Y lo que también es cierto es que se echa de menos un mayor desarrollo de las pistas largas.

ASOD tiene sus cuatro canciones (dentro de que son la misma) perfectamente separadas, Peasantary or “Light! Inside of Light!” es la introducción potente y apabullante. Atrás quedan las trompas sobre treinta capas de ruido, sino que una simple batería y unas estridentes y acongojantes guitarras nos dan la bienvenida a la nueva experiencia Godspeed, eso sí, con una melodía muy acertada, hasta que se difumina en la segunda canción. En Lamb’s Breath el objetivo es meternos totalmente en el ambiente antes descrito, unas cuantas capas, distorsión de las guitarras y algún que otro arpeo nos van colapsando hasta dejarnos exactamente en esos minutos finales sin variación alguna, en medio de la nada, esperando la llegada del enemigo, el sonido, escondidos en la trinchera y sin alcanzar a ver entre el humo.

Tras esto, llega la corta Asunder Sweet, que con apenas 6 minutos introduce de manera inquietante y acertadísima la última canción. Entre inconcebibles e incontables instrumentos llega la “armonía ruidosa”, de esa que crece dentro de uno mismo como estado de consciencia, de saber que se está alcanzando un momento clave en el álbum, y así llega Piss Crowns Are Trebled, climática, introducida por la batería y con una agresividad pasmosa. Un tema que guían las guitarras y los violines, en una inabarcable composición hacia la consumación, que no sucede una sino dos veces a lo largo de la misma, dejando el primer crescendo como parte de la canción anterior y el segundo como despedida ante el vacío total que nos queda, casi sofocados, mientras los últimos guitarrazos se marchan de forma casi abrupta.

De nuevo, Godspeed You! Black Emperor nos vuelven a dejar sin aliento, eso sí, de manera cada vez más inmediata y menos sentimental, haciendo entrever ya que son una de las mejores bandas de los últimos 20 años, contando sus lanzamientos por éxitos y por aciertos. Si bien el álbum es un poco corto y sería sobresaliente con 20 minutos más al mismo nivel, no hay queja sobre esta nueva entrega épica, tremendista y devastadora de post-rock.

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