GLEN HANSARD – BETWEEN TWO SHORES

Between Two Shores no es solo el título del último disco de Glen Hansard sino que, de manera muy fehaciente, resume el espíritu de la obra que contiene, el sentido que su autor pretende dar a su carrera en los últimos años e incluso la manera que tiene de sentir la música, su música.

Estar entre dos orillas es, por tanto, el principal regusto que dejan estas diez nuevas canciones. Navegar entre lo intimista y lo enérgico, entre el clasicismo y la modernidad, entre el color y el blanco y negro, entre la mirada sincera y la audaz exposición. La trayectoria del músico irlandés desde que arrancara en 1991 ha pasado por diferentes etapas, liderando la banda The Frames con los que publicó ocho álbumes, cosechando un gran éxito y reconocimiento mundial junto a Markéta Irglová por la banda sonora de Once y su proyecto The Swell Season y, por fin, viajando solo, con su nombre y apellido como único reclamo.

A lo largo de este camino, Hansard ha ido planteando diferentes maneras de encarar el oficio, siempre con las buenas canciones como único argumento, sin artificios. Como un trabajo artesanal, en la búsqueda de las más sinceras emociones, el dublinés ha ido tejiendo una propuesta personal (que no original) a la que ha ido añadiendo nuevos ingredientes a cada paso que iba dando. El camino recorrido parece ser lo que da sentido a todos estos años y, dejándose empapar por multitud de referencias, se ha ido consolidando hasta ser una apuesta segura con cada nuevo trabajo que edita.

En Between Two Shores reconocemos a los clásicos, a Dylan y sobre todo a Van Morrison en piezas como Why Woman. El enérgico y rockero arranque con Roll On Slow, con un interesantísimo protagonismo de los instrumentos de metal es casi el momento más álgido de toda la obra en cuanto intensidad se refiere, porque en piezas como la maravillosa Wreckless Heart, la desnudez y la intimidad calan lo suficientemente hondo como para dejarnos conquistar y llevar a esos terrenos en los que Glen Hansard se presenta como un auténtico maestro.

La presencia de los vientos en gran parte de las canciones de Between Two Shores proporciona coherencia al conjunto y dota a los sonidos eminentemente acústicos de un empaque mayor, los visten de clasicismo, de sabor a club y le dan un enfoque soul que hace brillar el lenguaje que se utiliza en todo el disco. Cuando las relaciones personales son el principal leitmotiv de una pieza artística, el autor suele desnudarse o mostrarse de la manera más honesta posible y las historias se visten con otros elementos externos para acercarlos al público. Es en esa decisión en la que radica la importancia de este álbum, no solo en el mensaje en sí, sino en la manera de transmitirlo.

Cuando afronta sus composiciones y se dispone a interpretarlas, el ex líder de The Frames se mueve de nuevo entre dos vertientes diametralmente opuestas que tienden a  encontrar su punto de encuentro en el desarrollo de cada canción. Desde la más profunda y sincera melancolía, hasta el estremecedor desgarro vocal con el que en ocasiones nos sorprende, su manera de cantar nos conecta indudablemente con ese imaginario folk en el que las pequeñas joyas que produce su autor aparecen, en multitud de ocasiones, sin apenas pulir, con aristas que parecen herir si las rozas, pero que hacen que cada tema adquiera una credibilidad y un interés mayor si cabe.

 

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8
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